Las fincas de patata de la comarca han rendido este año un 20 % más

El gran calibre de los tubérculos resta valor comercial a una cosecha extraordinaria


carballo / la voz

A 50 céntimos ya se podían comprar ayer patatas de la zona en el mercado de Carballo. Es casi la mitad de lo que costaban hace un año, pero lo cierto es que la cosecha es más del doble de la anterior. La razón principal ha sido el tiempo, que ha mantenido el mildiu a raya, pero también un mayor número de plantaciones, derivadas de las altas cotizaciones que mantuvieron los tubérculos durante toda la campaña anterior.

A pesar de que los precios son mucho más bajos, también lo han sido los costes de producción, puesto que no ha sido necesario utilizar tantos productos fitosanitarios. Sin embargo, la buena cosecha también tiene sus inconvenientes, sobre todo para los agricultores poco profesionales.

Los tubérculos en muchas fincas han crecido demasiado. El calibre ideal para Pataca de Galicia, es de 4,5 a 8,5 centímetros. Los dos extremos se pagan menos, pero los que se pasan de esta medida ideal apenas tienen valor.

Otro problema es que la cosecha ha sido muy abundante y en la zona son muchos los productores que no tienen instalaciones adecuadas para almacenar los tubérculos.

De hecho, es muy habitual estos días, entre conocidos o amigos, regalar grandes cantidades a cambio de que se recojan.

El rendimiento de los campos está un 20 % por encima de los que es habitual, que son 20.000 kilos por hectárea. Además, hace buen tiempo para la recolección y eso ha hecho que el mercado local se haya visto inundado de tubérculos, lo que ha hecho caer el precio hasta los 50 céntimos actuales de venta al público.

Además, la cosecha se ha adelantado, quizá por más horas de exposición solar. Hay muchas fincas en las que las patatas llevan más de 100 días, lo que ha contribuido ha aumentar su calibre, según explicó el técnico y productor Juan Carlos García.

En general, las primeras fincas se plantaron a principios de abril y completaron el ciclo en buenas condiciones a los 95 días. Los especialistas calculan que a estas alturas del año está recogido ya el 40 % de la producción, lo que es mucho.

Este adelanto supone una pérdida bastante grande, porque la mejor época a nivel comercial para la patata de Bergantiños arranca en noviembre y llega incluso a marzo.

Para poder sacar rendimiento de la buena campaña, los técnicos recomiendan cuidar la recolección y el almacenamiento. Hay que esperar a que la patata tenga la piel bien formada y esté madura. Hay demasiado producto en el mercado para que compense poner a la venta el que aún está verde. También compensa seleccionar bien la calidad y el tamaño, para obtener precios más elevados.

Una de las ventajas de esta temporada es que no ha sido nada complicada en cuanto a las plagas. La tierra tenía suficiente humedad, pero no tanta como para favorecer la proliferación de hongos. Las temperaturas han sido buenas, no ha llovido y ha hecho mucho sol. Además, las medidas de prevención puestas en marcha por parte de la Consellería de Medio Rural para controlar la polilla guatemalteca han dado resultado porque la plaga está en retroceso en la provincia de A Coruña.

Así, el año se presenta interesante para los productores de la zona, cuyo número se ha incrementado notablemente. De hecho, se calcula que las fincas destinadas al cultivo de la patata han aumentado un 30 %.

El etiquetado que indique el origen y la persecución del fraude son temas todavía pendientes

Es imposible saber en un supermercado la procedencia de las patatas que se compran. Los envasadores solo están obligados a poner España como origen. Ni siquiera en el caso de la denominación Pataca de Galicia es posible conocer el lugar en que se han plantado, porque el Consello Regulador impide informar sobre cada una de las zonas.

La confianza en el vendedor es lo único que puede indicar el lugar en el que fueron recogidos los tubérculos y el método empleado, ya que en la zona de Xinzo de Limia la recolección está mecanizada. Ni siquiera la compra a nivel local es garantía. Muchos productores se quejan de que incluso en las ferias de Carballo y Paiosaco se comercializan patatas castellanas o leonesas sin indicar la procedencia. Esta forma de funcionar no puede ser considerada un fraude, pero hace daño a la agricultura local. Sí ha sido un engaño la venta en centros comerciales de patata supuestamente de Carballo, pero sin garantía de origen.

Ley del mercado

Del mercado, y no solo del de Carballo o Paiosaco, grandes centros comercializadores de la zona, además de los innumerables puntos de venta particulares y, sobre todo, las empresas especializadas. Mucho producto, precio más bajo. Cada temporada es una incógnita, en la que el tiempo manda mucho, pero también las decisiones anteriores de cuánto cultivar. A veces parece una apuesta, pero lo que hay es mucho trabajo. De siempre.

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