Monte Neme mantiene su seducción

El color de los lagos se ha convertido en una atracción turística para jóvenes

X.A.
Carballo / La Voz

Conjuros, guerras, desastres naturales y redes sociales. Estos cuatro elementos, de primeras poco susceptibles de estar relacionados entre sí, confluyen en un único lugar: el Monte Neme.

Este monte, de 387 metros de altura, está situado entre Carballo y Malpica y en los últimos tiempos se convirtió en un aliciente turístico en la zona. Iria, natural de Paiosaco, llevó a sus compañeros de facultad a visitar el lugar. Según dice: «Los lagos tienen un color especial».

Puede que fuera su singularidad la que atrajo, según las leyendas, a las brujas a Monte Neme. En lo alto existió un círculo lítico o cromlech conocido como Circo dos Xogos o Eira das Meigas. Con la actividad minera fue desplazado. Según la tradición, las hechiceras se reunían allí para decidir qué hacer con los humanos. Al lugar no le falta magia. Y puede que fuera la magia, pero la del poder, la que llevó a los nazis allí durante la II Guerra Mundial. A ellos lo que les llamaba la atención no era el color de sus aguas ni el misticismo del ambiente, sino el mineral que se escondía en ese monte: el wolframio. La dureza del carburo que contiene lo convierte en un material clave para la fortalecer aceros. «Para os alemáns non era tan importante ter eles o volframio como que non o tiveran os aliados» tiene explicado Xan Fraga, historiador y profesor de Carballo. Por aquellos tiempos, Franco le debía un favor a Hitler por haberle ayudado durante la Guerra Civil y una de las formas de «compensación» fue facilitándole el acceso a los filones de Monte Neme.

Jesús Lantes Souto, de Lema, trabajó en la mina de 1940 a 1943 y rememoraba, en su tiempo, los años allí: «Traballabamos de 8.30 a 18.30 e pagábannos sobre 15 ou 20 pesos o quilo». A pesar de que la guerra terminó años después, la actividad de Monte Neme no cesó. Manuel Varela Ferreiro empezó a trabajar en la mina en el año 49. En ese momento, el wolframio iba para la Guerra de Corea. Manuel narraba hace un par de años: «Eu non sei o que facían co mineral despois de que o entregáramos. Preparabámolo e metiámolo en sacos de 50 quilos, pero despois non sei a onde o levaban». Contaba Manuel, Moncho do Baluco, que participara en la construcción de los embalses, que cuando la mina se cerró de forma definitiva en 1985, muchos carballeses y gentes de los alrededores que llevaban trabajando en Monte Neme toda la vida, se quedaron en paro y él, particularmente: «Non volvín conseguir outro traballo».

Años más tarde, en el 2014, una de esas balsas de agua de color especial de las que hablaba Iria se desbordó por las intensas lluvias, vertiendo más de 24.000 metros cúbicos de agua y barro que perjudicaron el monte e, incluso, algunas propiedades privadas. A pesar del escepticismo de algunos y tras las analíticas realizadas, se concluyó que el agua no estaba contaminada. En la actualidad, de vez en cuando, se siguen realizando pruebas para comprobar la calidad de un agua con altos porcentajes de aluminio. En los últimos tiempos, las redes sociales se han llenado de imágenes del lugar. Leticia Freire, fotógrafa, declara que «é algo que non se ve en todos os sitios e por iso á xente lle gusta as fotos alí».

«A paisaxe de Monte Neme é algo único que non se ve en todos os sitios»

Iria Rodríguez, de Paiosaco, y Leticia Freire, de Carballo, se confiesan enamoradas del lugar

Las redes sociales y el ansia de sus usuarios por conseguir y divulgar instantáneas de cada momento, ponen de moda lugares que se convierten en el objetivo de muchas cámaras de fotos. Iria Rodríguez, natural de Paiosaco, afirma que ya hace «dous ou tres anos que a xente vai alí sacarse fotos. Empezáronse a subir instantáneas as redes, á xente chamoulle a atención e comezou a ter máis visitas». Ella misma llevó a sus compañeros de facultad, que viven en distintos puntos de Galicia, a Monte Neme cuando vinieron a visitarla. «Gustoulles moito. A cor dos lagos é moi bonito e chama a atención. Ademais está cerca de aquí», señala la joven. Según cuenta, ese día se sacaron varias fotos de las que presumieron en las redes sociales, especialmente en Facebook. Leticia Freire, de Carballo, concuerda con ella: «A paisaxe de Monte Neme é algo único que non se ve en todos os sitios. O máis especial é ese ton azulado da auga que inclusive por veces parece verdoso». Leticia es fotógrafa y ha subido un par de veces el monte para perpetuar el paisaje. Cuenta que, normalmente, para sacar sus fotos se coloca entre las dunas y de esa forma el protagonista principal siempre es el agua del lago. Para Iria, este lugar de historia particular, «é xa unha parte importante do entorno de Carballo».

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Monte Neme mantiene su seducción