El turismo y los actos sociales abren puertas al uso del patrimonio

Al Concello de Zas le llegan peticiones para hacer bodas en las Torres, al estilo de lo que ya ocurre en Vilar de Francos


cee / la voz

Hay ejemplos ya plenamente consolidados, como el Pazo do Souto y Mar de Queo (Carballo) o la Casa do Arco (Laxe), en los que inmuebles con un valor histórico reconocido han dado lugar a negocios turísticos y hosteleros de éxito notable; el último, el de O Semáforo y O Refuxio de Fisterra, que de la mano de los Picallo, Jesús y Jacinto, ha funcionado ya a pleno rendimiento estas Navidades.

Uno de los ejemplos más significativos es el del Pazo de Vilar de Francos, también en Carballo, que se ha convertido en el buque insignia de la empresa de restauración A Penela, que, además de servir banquetes de alto nivel, ha abierto esta casa solariega empezada a construir en el siglo XVI a los reportajes fotográficos e incluso el cine. Por supuesto, el Carballo de San Antonio, con más de 500 años de vida, es uno de los grandes atractivos de la finca que tiene cerca de 18 hectáreas.

La idea no debe funcionar mal, cuando son varias las empresas que tratan de hacer lo propio en otros edificios singulares de la zona. Es el caso del Pazo de Trasariz (Vimianzo), uno de los emblemas principales del municipio después del Castelo y junto a las Torres de Cereixo. Este conjunto palaciego, fundado por el alcaide de los Altamira en el siglo XVII está ahora en manos de la familia de Andrés Paz Fernández, que lo compró en 1880, y, después de que figurase a la venta, desde hace algo más de año y medio se ofrece para la realización de bodas y otros banquetes, con la posibilidad de utilizar las privadas estancias interiores para los reportajes fotográficos.

Incluso las Torres do Allo, que gestionadas por el Concello han abierto también estas Navidades, sirvieron ya de escenario para alguna boda, la primera en el año 2010, y las fotos de cientos de ellas. De momento, eso sí, únicamente para la ceremonia, porque los banquetes están vetados. «O sitio é da Deputación e non nos deixan por cuestións de patrimonio e iso. En calquera caso, en vista de que hai demanda, ímolo mirar porque, aínda que as celebracións se fagan alí, sempre é xente que traen para o pobo», explica el teniente de alcalde, Óscar Lema, quien aclara que sería preciso aprobar una ordenanza y cobrar una tasa, aunque el Concello no tiene afán recaudatorio en este caso. Lo que realmente detecta es que hay posibilidades, porque las fincas contiguas permitirían instalar carpas y todo lo necesario, siempre respetando el entorno.

En cualquier caso, Lema se muestra muy satisfecho con el resultado que está dando la gestión municipal y cita el caso de una profesora de A Coruña, a la que se encontró por casualidad, que le dijo que había llegado allí con una visita escolar y ya están planeando otras, algo que el propio Concello promueve.

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