Cuando bebes y te crees Ayrton Senna


Carballo / La Voz

Dejando claro que Carballo no es el Far West, ni una ciudad sin ley, ni un circuito de velocidad (todo lo contrario), sí que se dan a menudo episodios propios de conducción temeraria. A estos cabezas pensantes les dejas beber tres cervezas (quien dice tres cervezas dice siete cubatas o seis vinos) y no se les ocurre mejor idea que coger el coche. Y claro, el cóctel formado por alcohol, fiesta y volante acaba muchas veces como acaba: en la uci del hospital o, en el peor delos escenarios, en un tanatorio.

Todavía recuerdo algún fin de semana en la rúa da Estrela, en el que al Lewis Hamilton del momento no se le ocurría otra cosa que hacer cabrioladas a altas horas de la madrugada. La más mítica era entrar en la calle procedente de la rúa Perú, frenar y arrancar como si estuviera en la recta de tribuna del circuito de Interlagos. Esto no dejaría de ser una broma de muy mal gusto sino fuera porque en la rúa da Estrela hay dos pasos de peatones, uno de ellos situado en las inmediaciones del balneario. No es la primera vez que se masca la tragedia.

Pero el pernicioso cóctel formado por alcohol, drogas y coche ha dejado situaciones rocambolescas y dignas de análisis y reflexión sobre lo que está sucediendo. La semana pasada un tipo empotró su flamante Audi contra otro coche aparcado en la rúa Ponte y se piró del lugar como si la cosa no fuera con él. O persecuciones por el casco urbano, con jóvenes implicados, muchos de ellos con antecedentes penales y policiales. También hay que recordar el caso de una mujer que fue pillada en la rúa Perú y que arrojó un saldo de 1,81 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, casi ocho veces más de lo máximo permitido. A día de hoy, sigue siendo el récord absoluto que se recuerda en Carballo. Y ojo, si dio 1,81 en el alcoholímetro, llevaba el doble en sangre.

Los datos de Tráfico y de la Policía Local confirman que los positivos por consumo de alcohol no son especialmente relevantes en Carballo, pero sí las cifras de reincidentes. Hace tres semanas cogieron a un conductor que dio positivo tras embestir su coche contra la terraza de un establecimiento hostelero. Era la décima vez que lo pillaban in fraganti. Muchos infractores creen que eso de los accidentes no va con ellos. Que controlan, que conocen la carretera. Se creen unos Ayrton Senna de la vida. Cogen sus coches y les zumban hasta que exprimen el motor. Hace cosa de un año un chaval fue denunciado en A Milagrosa porque se puso hacer trompos delante de la casa de su novia y presumir de lo bien que lo hacía. Los episodios de conducción temeraria continúan al alza. Algunos juegan con fuego o a la ruleta rusa. Al final pasa lo que pasa. Y luego vienen las lamentaciones.

Por Toni Longueira Crónica Ciudadana

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