«No hemos querido dar una clase de nada, sino hacer teatro sencillo»

L?Om-Imprebís pondrá en escena mañana una divertida academia teatral


CARBALLO / la voz

La compañía valenciana L’Om-Imprebís regresará mañana a Carballo para poner en escena La Crazy Class, un divertido espectáculo que llevará al escenario del Pazo da Cultura (21.00 horas, 7 euros) doce variopintos personajes unidos por el teatro. La responsabilidad de dar vida a buena parte de ellos recaerá en el actor Carles Castillo, que el viernes estuvo en los micrófonos de Radio Voz en Carballo. Castillo ya ha estado en un par de ocasiones en el FIOT y además de trabajar con L’Om-Imprebís ha desarrollado una importante carrera en solitario sobre mimo -técnica sobre la que ha escrito dos libros- y participado en series de televisión y películas, como Todos a la cárcel, de Luis García Berlanga.

-En la sinopsis de la obra hablan de teatro dentro de teatro.

-Eso dicen. Es como la vida dentro de la vida. Todo exterior tiene un interior y esta obra que presentamos, La Crazy Class, es la vida de una serie de personajes, cada uno de su padre y de su madre y que vienen de sitios diferentes, que se apuntan a una clase de teatro y a partir de ahí se van conociendo a nivel personal y a nivel profesional hasta que al final llegan a hacer un fragmento de una obra de teatro que han estado ensayando todo un trimestre. Es una obra en clave de humor y en clave de sentimientos también.

-¿Cuánto tiempo llevan representando esta obra?

-La estrenamos hace un año y un par de meses en el teatro Cervantes de Alcalá de Henares y ya llevamos un centenar de funciones. Está funcionando muy bien; la gente se lo pasa muy bien, se ríe, se emociona... Pero no hemos querido dar una clase ni de emociones ni de nada, sino hacer teatro lo más sencillo posible porque a veces las cosas más sencillas son las más bonitas y las que más se entienden. No hemos hecho teatro pedagógico, no se trata de pensar ‘pues esto qué querra decir...’, no hay que entender nada. Hay que ir y dejarse llevar porque de una manera o de otra seguro que todos nos vemos identificados en algún personaje o conocemos a alguien parecido.

-¿Con cuál de ellos se identifica Carles Castillo?

-Actoralmente me identifico con todos pero hay uno que me gusta especialmente. Se llama Conchín y es una valenciana que mañana montará su bar en Carballo, en el que lleva muchos años y como está harta de su camarero decide apuntarse a teatro y ver cómo es. Es un homenaje de alguna manera a una hermana mía, que tiene 60 y pico años, que estaba aburrida de estar en casa y está coja de una pierna, y sin embargo hace tres años que todos los martes y los jueves se va a teatro y hace Las tres hermanas, o sale de bulto, o lo que sea. A mí me pareció un personaje muy interesante que rompe con la mentalidad de alguna gente de pensar ‘y yo que hago a mi edad’ y decide hacer cosas que en otro momento no pudo hacer.

-Está no será su primera actuación en el FIOT.

-Sí, ha pasado mucho tiempo desde la primera. Yo soy malo para las fechas pero creo que hace 15 años o así. Ahora estamos más jóvenes.

-¿Que esperan de la función del domingo?

-Aparte del reencuentro con el público, esperamos que la gente se lo pase por lo menos igual de bien que nosotros haciendo la obra. Es una obra cansada para nosotros, porque dura una hora y cincuenta minutos, pero solo te das cuenta cuando acabas, llegas al camerino y ves que estás todo encharcado. Durante la obra ves que la gente se lo está pasando tan bien que no tienes un momento de bajar la guardia. Ese es el premio que tiene el público y el premio que nos da el público a nosotros.

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