Carballo, sin trolebuses desde hace 45 años

El 15 de marzo de 1971 fue el último día en que funcionó este sistema de transporte

Uno de los trolebuses, saliendo de Carballo: la línea funcionó 21 años
Uno de los trolebuses, saliendo de Carballo: la línea funcionó 21 años

El 15 de marzo de 1971 desaparecía toda una época en Carballo. Ese día, hace justamente hoy 45 años, fue el último de la línea de trolebuses A Coruña-Carballo. Es a Enrique Sánchez Rodríguez, una de esas personas que marcó la historia carballesa, a quien hay que atribuirle la idea de la implantación de los troles en la capital de Bergantiños. Costó lo suyo: así, desde que hizo la petición de la concesión en 1940 hasta que finalmente empezaron a funcionar (23 de febrero de 1950) pasaron nada menos que diez años. En aquel 40 ni siquiera había ley de trolebuses y fue a partir de las gestiones de Sánchez cuando se estipuló una. El asunto también tuvo su quid lingüístico, con papel de la Real Academia y todo: ¿habrían de llamarse filobuses como en Italia o trolebuses como en Inglaterra? Prosperó la segunda opción. La concesión se le otorgó en 1943 a la Compañía de Trolebuses Coruña-Carballo S. A, constituida un año antes y de la que era presidente Pedro Barrié y director gerente Enrique Sánchez. Seis años de obras vinieron después, hasta que en 1950 empezaron a funcionar los troles Man procedentes de Alemania y, más tarde (sobre el año 61), aquellos de dos pisos de Inglaterra.

A la cabeza en Europa

Su puesta en marcha suponía la primera línea eléctrica para este transporte que se creaba en España y no solo eso sino que, durante un tiempo, con sus 34 kilómetros, la de Carballo-A Coruña fue la más larga de la Europa Occidental, después de que la experiencia italiana entre Bormio y Tirano, de 50, se suprimiese al poco de inaugurarse la bergantiñana. Eso sí, con unos 90, la línea de Yalta (Crimea-Ucraína) superaba a la carballesa: era la más larga. Cuando se inauguró el servicio de comunicación, el precio del billete completo era de 12 pesetas. Había cuatro subestaciones de suministro de energía eléctrica (en Bértoa, A Laracha, Lañas y Pastoriza) y cocheras en Carballo y Arteixo.

El de los trolebuses y su historia hasta ahora expuesta es un asunto abordado a nivel particular, en profundidad y en distintas ocasiones, por el historiador carballés Xan Fraga, quien tiene además varias obras al respecto y artículos publicados en La Voz de Galicia. A nivel asociativo, el colectivo cultural Lumieira, dedicó gran parte de su 25.º aniversario, a lo largo del año 2001, a conmemorar precisamente los tres decenios de la extinción de este sistema de transporte que marcó un tiempo y que aún hoy despierta nostalgia en muchísimos carballeses.

En aquellas jornadas organizadas por Lumieira con motivo de los treinta años de la desaparición del trole se hizo hincapié en que se trataba de un transporte silencioso, limpio y con gran capacidad (podían hacer más de 40 paradas en esos 34 kilómetros y eran capaces de trasladar entre una localidad y la otra más de 200 personas en un mismo viaje). Eso, sin contar la parte comercial. Pese a que este medio de comunicación tuvo una más que significativa influencia en el desarrollo de la comarca de Bergantiños y en sus vecinos, su historia se cerró en 1971. «Unha falsa concepción do progreso acabou con el», contó Xan Fraga en el 2009. Aquí no se supieron ver las virtudes ecológicas y económicas de ese transporte y también se quedó por el camino la idea de la creación de un museo. No es un proyecto que se contemple tampoco ahora, aunque algún material, no mucho, se puede ver en el Bergantiños. Aquel 2001 intenso de conmemoración, de la mano de Lumieira, auspició un interesantísimo encuentro en el que participó hasta la hija de Enrique Sánchez, María Elena. Una exposición; el libro (en colaboración con Concello y Arriva) «Trolebús, 30 cabodano do trolebús A Coruña-Carballo» coordinado por Xan Fraga y con participación de distintos expertos; así como la proyección de un documental realizado en el Reino Unido fueron algunos de los actos programados. De esos encuentros salió asimismo el deseo de que se le dedicase una calle en Carballo a Enrique Sánchez (también impulsor, por cierto, de la primera central hidroeléctrica que dio luz a Carballo). Ese tributo sí se hizo: la rúa está en el entorno del Rego da Balsa.

En fin, una interesantísima historia alimentada en su día y que dejó numerosas anécdotas entre aquellos que un día usaron «o trole».

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