Carballo también quiere vender marca


Fueron días (esta semana vencida) de reflexiones y encuentros con la bandera de la mujer y el empleo, dos campos en los que todavía queda mucho por arar, superficies enormes esperando por una buena roza. Con la ocasión de todo ello, en el Fórum carballés saltó a la luz una iniciativa de posible calado en el futuro de la localidad: un sello de calidad propio en materia de turismo y hostelería. Carballo, Compromiso, Calidade, una especie de pértiga para salvar el listón que el mercado y la vida actual va imponiendo cada vez con más exigencia. Nace con 20 establecimientos ya subidos al carro, pero todos los demás tienen el apeadero a su disposición para sumarse al viaje. Solo tienen que aceptar las reglas del juego. Los que están ya han hecho un recorrido con esfuerzos y concesiones. La apuesta es una forma de compartir valores, expectativas y buenas prácticas. Se trata de subir un peldaño en la garantía a la hora de dar servicio para generar, a su vez, un clima propicio para la llamada de clientes. En realidad no deja de ser una forma más de llegar al público y de atraerlo, pero con bases sólidas. Es un reclamo, pero el sello no es una garantía eterna ni un salvoconducto sin fecha de caducidad. Es un reto y un acto de responsabilidad. Hay que ganárselo día a día, semana a semana, mes a mes y año a año. Viene a ser como un premio a una labor correcta, que tiene como recompensa la oportunidad de continuar realizando ese trabajo bien hecho. A veces, no se trata de cumplir a la perfección lo que se hace a la vista, sino de hacer lo correcto también cuando nadie mira. La calidad no es una línea de meta, son sucesivas metas y hay que superarlas todas. Ya lo decía Aristóteles hace más de dos milenios, algo así como que la calidad, para que se pueda considerar tal, tiene que ser un hábito. Si Carballo logra crear marca, tendrá mucho terreno conquistado, pero es un camino que será imposible de recorrer si la iniciativa se queda en unos cuantos. Los que se incorporen han de saber que es una forma de apostar sí mismos y subirse a un auto seguro para llegar más lejos y una forma de ganar el futuro con más garantías, y no solo para los que luzcan el sello en la puerta de su local. De todos modos, la calidad exige buenos compañeros, o lo que es lo mismo, buenos servicios públicos. La capital de Bergantiños está próxima a tener uno más que ya debería estar en uso hace mucho tiempo. La presencia de la Policía Nacional es un clamor en algunos sectores. Pero no se trata en este caso de la comisaría que tan insistentemente se reclama periódicamente cuando no hay hueso más duro que roer en el debate municipal. Lo que llega es el despacho permanente de DNI y pasaporte. Un acierto por parte de los implicados en el logro. En cuanto a cuerpos policiales se refiere, los últimos días han sido de gran actividad por parte de la Guardia Civil, especialmente de Tráfico, que ha puesto en marcha una campaña específica en la comarca con sus controles tras las cuatro muertes en las carreteras de la zona del pasado mes y los repetidos casos de positivo por drogas. Los juzgados de Carballo parecían el pasado martes una feria a causa de la concurrida presencia de denunciados por conducir bajo los efectos del alcohol y los estupefacientes en el control del fin de semana. Actos de inconsciencia que suelen tener consecuencias. Conducir es un acto de responsabilidad, no un divertimento en el que la vida se somete a los caprichos del azar. Seguir la senda del código de la circulación es más seguro y barato.

Las derivas erradas acaban en naufragios

A las penurias crónicas o endémicas de este rincón atlántico suelen añadírsele otras de carácter agudo que varían el estado de ánimo colectivo, unas veces, y el debate social y político, las otras. Así, se hace difícil evaluar si son peor los embargos a los que está sometida Neria, con la fabulosa cantidad de 1,3 millones de euros en litigio, que el parador lleve cinco meses parado o el ERE de la piscina de Cee. Neria está pagando aciertos y errores al mismo peso. Cuando uno cae a los pies de los caballos suele salir muy maltrecho, si es que sale con vida. Por lo demás, ya van trece años y aún no hay parador, y eso que pasaron por las Administraciones gestores de todos los colores. Y ahora lleva cinco meses parado. Su ejecución va tan lenta que los efectos positivos que supuestamente iba a generar en la comarca se diluyen. Mucha gente ni siquiera se acuerda de la razón del proyecto ni de que fue una iniciativa nacida del chapapote del Prestige para dar oxígeno turístico y económico a la Costa da Morte y paliar en cierta medida su atraso. Un proyecto ejecutado a destiempo desilusiona. Cuando los plazos lo superan es un reflejo de que las Administraciones suelen cavar la tumba de sus propias iniciativas. Otras las cava la mala gestión, como la de la piscina de Cee. Una deriva errada que  parece que va acabar en naufragio.

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