Carballo / La Voz

La Costa da Morte está llena de rincones junto al mar de enorme belleza, pero todavía fuera de las visitas masivas. Uno de ellos es la llamada Furna Furada y su entorno, en la parroquia carballesa de Rebordelos, a muy poca distancia del límite con el territorio larachés de Caión, al que está unido por una pista que sigue (o viceversa) hasta Arnela, y tras la vuelta obligada en Leira continúa hacia A Pedra do Sal.

La Furna Furada está a pocos metros de esa pista, pero casi oculta. O bien camuflada. Hay que fijarse bien para encontrarla, y desde luego bajarse del coche (ir a pie no es mala idea). Ya en la parte inferior, solo se puede acceder con seguridad en marea baja. Es un terreno rocoso y peligroso, conviene no despistarse y ver donde se pisa. No vale despistarse. La Furna tiene un acceso impresionante, y justo al lado hay otra más pequeña, pero sin salida. A pocos metros, hacia A Laracha, hay dos más, de menor dimensión, pero con el aliciente de una cascada. De nuevo es preciso bajar con cautela. Para ver las furnas, pero en general todo el entorno, sorprendente para lo poco que se espera visto desde arriba. Como en tantos lugares de la zona, lo mejor está siempre por descubrir.

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Furna Furada, un espectáculo natural