Galardón para un biólogo carballés

El joven investigador logra el reconocimiento por su trabajo sobre lo que un tipo de células inmunes, los macrófagos, hacen en el corazón


Carballo / La Voz

Carballo, que tiene un destacado elenco de investigadores en el exterior, suma uno más: José Ángel Nicolás Ávila, un biólogo de 25 años que acaba de recibir el primer premio Inmunotek por un trabajo titulado Macrófagos residentes de corazón mantienen la estructura y la función cardíaca. Inmunotek es una empresa que desarrolla vacunas y tecnología útil en la investigación. Actúa como una especie de espónsor de la Sociedad de Inmunología de la Comunidad de Madrid (Sicam), y ha sido en sus sextas jornadas científicas cuando ha comenzado a entregar sus reconocimientos. En concreto, dos, el de Nicolás, de investigación básica, y otro más de investigación clínica. En ambos casos son, por tanto, los pioneros.

A Nicolás le reconocen su trabaj sobre los macrófagos y la estructura en la función cardíaca.Es el mismo tema que la línea de investigación que lleva a cabo y sobre la que está realizando su tesis doctoral. Licenciado en Bioloxía por la Universidade de Santiago, realizó un máster en biología celular y molecular. La tesis la realiza en bajo la dirección de la Universidad Autónoma de Madrid, pero su trabajo en el CNIC, con contrato como investigador. Algo que parece una obviedad, pero que supone un salto cualitativo en los derechos laborales de los jóvenes científicos españoles y por los que llevaban años luchando. A los 25 años, ya tienen dos cotizados. A veces, algunos llegaban a los 30 y largos sin tener uno solo. Está contento, claro: «Mucho. Tal y como está la investigación, estar en un centro como este, de los tres mejores de España, es para estarlo, haciendo la tesis en buenas condiciones», y además ahora con este premio, explicaba ayer, desde su laboratorio en Madrid.

La investigación

El título del trabajo está claro, pero ¿qué es exactamente en la práctica? «Yo trabajo con células del sistema inmune estudiando lo que hacen fuera de inflamación. Todos los tejidos tienen células inmunes, incluso si están sanos, y estas células inmunes pueden hacer funciones que sirvan para mantener el funcionamiento del tejido», resume. En su caso concreto, y en el área en la que está, estudia una población de células inmunes, que son los macrófagos, y en concreto las que están en el corazón. No lo hace con modelos humanos, sino animales. Ratones, para ser exactos.

Lo suyo es vocacional: «Toda mi vida me gustó mucho la biología y la investigación. Pensé en hacer Medicina, por tener más salidas, pero en un determinado momento, al acabar el instituto, en el verano, dudé, y opté por la Biología, tras ver las presentaciones. Y me gusta saber y explorar cosas». Ese instituto fue el Alfredo Brañas, donde tuvo una profesora que le metió el gusanillo de la ciencia. Y así hasta hoy y todo lo que le queda: acabar la tesis, realizar un posdoctorado en el extranjero «y luego intentar volver», algo que, al menos ahora, no parece sencillo, pero los tiempos cambian y a veces a mejor.

José Ángel -hijo del dueño de la conocida y veterana óptica Nicolás, en la calle Desiderio Varela- dice que echa «mucho de menos» Carballo, y que presume de carballés. En el centro en el que trabaja e investiga hay compañeros de muchos países. Gallegos, solo dos más. Así que la morriña se va soportando.

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