El carballés que mira las estrellas

Pablo Canedo ha contribuido al reconocimiento astronómico de A Veiga


«A primeira vez que vin a lúa quedei abraiado», cuenta el carballés Pablo Canedo rememorando el origen de una pasión, la suya por los astronomía, que comenzó a materializarse de niño con unos prismáticos prestados y que lo llevó hace ya 15 años a construir su primer telescopio de fabricación artesanal. Hoy en día dispone ya de una cúpula geodésica propia en la terraza de su casa para realizar sus observaciones.

Canedo es uno de los dos astrónomos que acaban de contribuir a que el municipio ourensano de A Veiga haya obtenido la certificación Starlight, entrando así en un exclusivo club de lugares del mundo (14) que gozan de esta consideración de destino turístico astronómico creada por el Instituto Astrofísico de Canarias y apoyada por Unicef, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y la Unión Astronómica Internacional (IAU). Además, participa en programas de investigación colectiva auspiciados por la NASA.

Su periplo hasta llegar a los límites con Zamora huyendo de la contaminación lumínica y de las malas condiciones meteorológicas comenzó años atrás cerca de Carballo, en los montes de Anxeriz, donde también se alzan los aerogeneradores del parque eólico do Castelo. Después fue hasta Monte Salgueiro (en Aranga) y, escapando del polígono allí construido, siguió por Guitiriz, Lugo y Os Ancares siempre en busca de unos cielos cada vez menos iluminados y más despejados. Y siempre, claro está, a las horas en las que la mayoría de la población duerme.

Los horarios de su trabajo como informático le han permitido dar rienda suelta a una pasión que, aunque pueda parecer lo contrario, no requiere de grandes conocimientos ni inversiones. «Hai xente que compra grandes telescopios e despois tenos gardados nun armario sen usar, pero tamén hai quen se afeccionou e estivo observando o ceo durante un par de anos sen comprar ningún. A Vía Láctea é tan espectacular a simple vista que xa engancha sen necesidade de mercar un telescopio», cuenta Canedo, impulsor en su día de la ya desaparecida Asociación Astronómica de Bergantiños, Astrober.

En la actualidad ha participado en la puesta en marcha de una red de estaciones de detección de meteoros por toda Galicia con la intención de detectar «lluvias de estrellas», que tal como ocurre con las Perseidas, pueda delatar la existencia de la órbita de algún cometa susceptible de tener algún encuentro violento con nuestro planeta. «Estaría moi ben descubrir un asteroide, un cometa ou un exoplaneta», reconoce, aunque apunta que su anhelo más cercano, aunque no menos complicado, es que alguna de las fotos que toma se convierta en la imagen del día de la NASA (la apod, acrónimo de Astronomy Picture of the Day, Imagen Astronómica del Día): «Ningún o recoñeceriamos, pero é o que queremos todos os que facemos isto», apunta entre risas.

Sería un buen premio para una labor que poco tiene que ver con cualquier otra fotografía al uso. «Unha sola foto pode levarche varias semanas, ou incluso meses ou anos, porque require de moitas horas de exposición e estás a expensas de condicionantes como o tempo». La nebulosa de Orión o la galaxia de Andrómeda son algunos de los escurridizos trofeos que ya guarda en su archivo.

Una búsqueda en Internet y el contacto con cualquiera de las agrupaciones astronómicas que existen en Galicia son dos modos de iniciarse en esta afición que, según cuenta Canedo, puede surgir con un simple gesto. «Só con levantar a vista caro o ceo onde non haxa luz e estea despexado un pode quedar un largo rato mirando e gozando».

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