Adiós a toda una vida de pasión por la docencia

José María de la Viña se despidió ayer de 45 años de enseñanza, la mayor parte de ellos en el instituto Alfredo Brañas de Carballo


Carballo / La Voz

Para José María de la Viña Varela el de ayer fue un fin de curso muy especial. Durante los últimos 45 años se ha dedicado a enseñar en el instituto Alfredo Brañas de Carballo. Por sus manos han pasado centenares de estudiantes que han obtenido mejores y peores resultados académicos, pero es muy difícil escuchar una opinión tan unánime sobre la calidad humana y profesional de un docente.

José María de la Viña promovió muchas vocaciones científicas, como la del físico baiés Jorge Mira, que fue su alumno en segundo de BUP y en COU. Allí estuvo, en el último día de clase, apoyando al que fue su maestro y hablando a los que ayer todavía eran sus alumnos sobre la fascinación que le provoca la forma en la que los griegos razonaron la medición de la tierra, la luna y el sol. También evocó el catedrático «as receitas que daba aos estudantes daquela, no curso 83-84 y 85-86». Para Jorge Mira esas enseñanzas «foron sagradas».

Le escuchaban en el salón de actos del instituto los últimos alumnos de José María de la Viña. La mayoría de los asistentes han acabado la ESO con él y el próximo año se enfrentarán al bachillerato, pero también acudieron al último día de clase algunos que ya lo terminaron, como es el caso de Manuel Gundín y Ana López Penedo, los mejores expedientes del centro educativo carballés. Él estudiará física y ella quiere hacer medicina.

Participaron también compañeros docentes como Carlos Sánchez, compañero del área de ciencias y sustento también de la Feira das Ciencias, uno de los acontecimientos favoritos de José María de la Viña que mereció la admiración del catedrático en Medicina Legal Ángel Carracedo, de Santa Comba. Ayer quiso estar en el que ha calificado como «o meu instituto de Galicia», pero algunos compromisos se lo impidieron. En todo caso, envió a través de Jorge Mira su respeto y cariño por José María de la Viña y su trabajo. También lo hicieron otros docentes de todas las especialidades. Allí estaban las profesoras de educación física Elena Moar e Isabel Domínguez, pero también José Antonio Viña, de matemáticas, y Xan Fraga Rodríguez, de historia, entre otros docentes como la directora Mónica Mariño Calleja.

José María de la Viña estuvo muy emocionado, sobre todo cuando sus últimos alumnos le entregaron un ramo de flores. Ahora tendrá todo el verano para ir acostumbrándose a su nueva situación. Reconoce él mismo que hasta septiembre u octubre no se dará cuenta de que no volverá a ilusionar a sus alumnos ni a ver en sus ojos el brillo que durante toda su carrera ha perseguido.

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