Cursos para enseñar y también para mostrar

Casi 200 alumnos de la parroquia de Carballo recogieron los diplomas que les acreditan diversas enseñanzas para la inclusión social

Autoridades, alumnos y responsables de los cursos de la parroquia, reunidos al final del acto en el atrio.
Autoridades, alumnos y responsables de los cursos de la parroquia, reunidos al final del acto en el atrio.

Carballo / La Voz

Con los cursos del centro social y Cáritas de Carballo pasa como con los Ferrari: es difícil seguirlos. Para los ajenos, digo. Aún muy presente en la memoria (es que no hace nada) una multitudinaria entrega de diplomas realizada por el arzobispo, para reconocer el trabajo de clases por Internet o agentes de pastoral, el lunes se llevó a cabo otra entrega que coincide con la clausura del cursao académico, con casi 200 alumnos. Solemos decir que la parroquia de Carballo es la más activa de la diócesis. Obviamente. La duda ya es si todas las demás unidas sumarán tanto como esta.

Pero a los hechos. El acto estuvo dirigido por Fina Rey. Comenzó, con una oración, el director, el director de Cáritas Interparroquial de Bergantiños, Francisco Suárez Calvo. Manuel Ángel García Gómez se encargó de la memoria, con las imágenes más destacadas. Hablaron el párroco, José García Gondar; el director de Cáritas Diocesana, Anuncio Mouriño, y el alcalde, Evencio Ferrero. También estaban otros miembros de la corporación, además del diputado Aurelio Núñez Centeno. Y después llegaron los diplomas. Por ejemplo, los de ayuda a domicilio y geriatría, y los de auxiliar de cocina profesional, financiados por la Consellería de Traballo y cofinanciados por el Fondo Social Europeo. Hubo muchos más: formación sociosanitaria para dependientes; corte y confección y maquinista industrial; pastelería; manipulador de alimentos, primeros auxilios, y clases de actividades más lúdicas que de inclusión social, como arte floral. También reconocieron el trabajo de cinco empresas que colaboran todo el año con Cáritas: Calvo, Roiser, Pastoriza de Cuns, Carrefour y Forno Novo. Y, además, el de un voluntario que realiza un «traballo especial», en palabras de Fina Rey, como es Manuel Gabín.

Al final del acto, en vez de gastar dinero en unos pinchos para todos los asistentes (costumbre muy arraigada y que fomenta la amistad y la economía hostelera), decidieron emplear ese dinero en Cárita, teniendo en cuenta que los usuarios no van a menos, sino a más.

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