Intensa final del Club de Debate, que conquistaron los de O Carballiño

Patricia Blanco
Patricia Blanco CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO MUNICIPIO

ANA GARCÍA

El equipo del IES Parga Pondal obtuvo 287 puntos del jurado durante la batalla dialéctica en el Pazo da Cultura carballesa

27 abr 2015 . Actualizado a las 12:33 h.

?1Mucho tendrían que aprender los políticos, ahora que se aproximan elecciones. El Pazo carballés acogió ayer una lucha limpia, dialéctica, una refriega intelectual entre estudiantes de seis centros educativos y sin ápice de malos modos: se celebraba la final gallega del Club do Debate, organizado por nueve concellos de Galicia para promover el uso del gallego y el intercambio de ideas. No pudo ser, finalmente, para el equipo del IES Parga Pondal de Carballo, que quedó de quinto, con 287 puntos, pero en su segunda intervención -cada centro debatía dos veces, una a favor y otra en contra sobre el tema Herdamos o galego, temos que transmitilo- dejó el pabellón alto, a juzgar por los aplausos, que no faltaron tampoco para los ourensanos del bando contrario. El título de ganador se lo llevó precisamente el IES Número 1 de O Carballiño, que logró arrancar 363 puntos del jurado, seguido por los grupos del IES Xulián Magariños de Negreira (333), el Luis Seoane de Pontevedra (331), el CPI Os Dices, de Rois (329), el Parga Pondal carballés y, finalmente, el IES Macías O Namorado de Padrón, con 278 puntos. No lo tuvo fácil el jurado, integrado por Mercedes Torres, Rosa Moreiras, Carme Hermida, Mercedes Queixas y Belén Puñal (algunas lingüistas, otras profesoras y alguna periodista). Argumentaron de un lado y de otro los chavales, desde las diez de la mañana hasta las siete de la tarde, que fue cuando concluyó el último debate. Se preguntó Marina, por ejemplo, desde el IES Parga Pondal, que hasta cuándo íbamos a dejar que los prejuicios impuestos sobre el gallego prevaleciesen. A su grupo le tocaba defender, en ese momento, que sí hay que transmitir el gallego, y dijeron que es así «porque é a lingua do noso pobo», «porque sería perder as nosas raíces», «porque é a verdadeira forza espiritual» o porque olvidarlo «é sinónimo de perder a nosa forza», ya que es parte de uno mismo, de dentro, un orgullo, y que para poder elegir si hablarlo o no, necesariamente hay que conservarlo. Aludieron a los muchos autores que loaron y trabajaron por el idioma: Rosalía, Pondal, Castelao... A los del Nº1 de O Carballiño, que tenían que argumentar lo contrario en ese momento, no les pareció tanto así. Expuso Adrián y también Manuel Vázquez que ha de considerarse el idioma heredado «como un ben máis, ao que podes renunciar coma ao chalé dun tío avó», que el gallego «nunca estivo máis protexido lexislativamente», que una ley no puede obligar a hablarlo, que no se pierde la identidad aunque uno no transmita el idioma, que su aprendizaje supone trabas para los extranjeros, y que debe haber libertad. Fueron algunas de las claves. El caso es que, como rezaba el cartel, bien se podría concluir: «Tes razón, pero eu tampouco estou equivocad@».