Carballo y L?Isle se citan en Francia

Los galos, que hoy regresan a su país, fueron agasajados ayer con una fiesta


«A nosotros nos gusta mucho la fiesta, pero ellos son más organizados y tienen una gran cultura musical». Con esta breve descripción trataba de resumir ayer Manuel Varela ?alcalde de Carballo en tiempos de la firma del hermanamiento con L?Isle Jourdain? las diferencias entre las dos localidades. Los gestos de asentimiento de la actual teniente alcalde de la localidad gala, Angéle Thulliez, confirmaban esa afirmación, aunque el ambiente unánime de alegría que se vivió a última hora de ayer en el Pazo da Cultura hacían difícil distinguir entre anfitriones y huéspedes.

Cuatro días después de su llegada a Carballo, la comitiva francesa apuró las últimas horas de este nuevo viaje con un refrigerio aderezado de anécdotas y recuerdos que sirvió para renovar una relación que oficialmente arrancó hace 21 años, pero cuyas raíces van un poco más allá en el tiempo. «Empezó ocho o nueve años antes con los intercambios escolares», apuntó José Antonio Viña para explicar que, pese al decaimiento de aquellas experiencias formativas, el trabajo desarrollado desde entonces ?y hasta ahora? por las responsables de los respectivos comités de hermanamiento, Marie Delpeyroux y Carmen Rives, ha permitido mantener y estrechar esos primeros lazos.

Ambas disfrutaron ayer también de una celebración en la que tampoco faltó Michel Ghirardi, partenaire de Varela en aquella primera firma. «Ahora Carballo es mucho más grande y hay más vida en las calles y en las plazas», relataba el que fuera alcalde de L?Isle 20 años atrás haciendo gala de su condición de visitante pionero.

Olivier Bérard, otro de los integrantes de aquel viaje, reconocía que entonces, con 17 años, estaba más interesado en «la fiesta» que en conocer los otros atractivos que esta tierra puso a su disposición. Esta vez, avanzando ya hacia los 40, sí ha podido disfrutar de la etnografía y la cultura ?especialmente, del compostelano Museo do Pobo Galego?, aunque sin aparcar de todo sus ganas de diversión. Con su guitarra, y tras confesar que le encantaría volver en el futuro a Carballo, Bérard fue el encargado de marcar el ritmo cuando la comitiva francesa se reagrupó en un lateral de la cafetería del Pazo para agradecer la hospitalidad carballesa con unas canciones. «Estamos muy contentos de estar de nuevo aquí y por eso queremos cantar», dijo Delpeyroux.

Así con música y con una queimada en preparación para el fin de fiesta avanzó una celebración a la que también se sumó el actual regidor carballés, Evencio Ferrero, pero que pese a su sabor de despedida, no será el último acto del grupo francés en Carballo. Hoy, antes de emprender el regreso a L?Isle, aún tendrán tiempo de hacer una rápida visita al mercado carballés. Y dentro de un año, tocará reencontrarse en tierras galas aunque con un cambio de papeles entre anfitriones y huéspedes.

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