El «afiador» de Carballo, historia de la feria

CARBALLO MUNICIPIO

Ana Garcia

El malpicán lleva 62 años asistiendo al mercado bergantiñá

31 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Echando cuentas, por el esmeril de Leonardo Cachaldora Blanco han pasado decenas de miles de herramientas en los últimos 62 años, que no son pocos. «Poucos domingos fallei, por sorte», recordaba anteayer el afiador de la feria de Carballo. Lo hacía en el rincón de la plaza que ha ocupado durante todo este tiempo. A su alrededor casi todo ha cambiado. El mercado de abastos, la Casa Grande, los barracones, el jardín... Pero él sigue en su sitio. «E espero seguir mentres poida». Tiene 80 años, pero trabaja a pleno rendimiento.

Es malpicán de adopción, pero nació en el municipio ourensano de Pereiro de Aguiar, tierra de afiladores. De joven se trasladó a Bergantiños con su padre y sus hermanos, con los que compartía oficio. Pero él no vivió de afiar. Esto era un suplemento. Hasta que se jubiló, Leonardo trabajaba por la semana como fontanero: «O meu sempre foi traballar. Nunca fun de estar na taberna ou sentado na casa. E sempre procurei facer o meu traballo o mellor posible».

Alrededor de su sombrilla y su rueda, que dura ya casi un siglo y heredó de su padre, siempre hay un corrillo con inquietudes diversas. Clientes esperando por su herramienta, amistades pulidas a lo largo de todos estos años con los que arregla el mundo, curiosos incívicos que contemplan la escena mientras comen pipas y tiran las cáscaras al suelo, y turistas que fotografían la rueda de Leonardo como quien retrata un pedazo de un tiempo que ya quedó atrás.