Mucho más que montes vacíos: sobre los Penedos de Pasarela y Traba

Escribe el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní: Con la argucia de la descarbonización de Galicia, cerradas las dos centrales térmicas operativas de Galicia, se quiere transformar el resto del territorio en un inmenso campo eólico


El sábado 20 de marzo se estrenan las Directrices da Paisaxe. Redactadas durante más de un lustro por técnicos de la Consellería de Medio Ambiente, preocupados por construcciones urbanas o rurales, cubierta vegetal, carreteras, autopistas, minas y canteras, etcétera... Todo lo que se le puede ocurrir a un arquitecto/a, a un botánico/a o a alguien de Humanidades para dar un aroma cultural al reglamento (pero en todo caso ni un solo geólogo). Es lo peor para los Montes de Traba y Pasarela, en el triángulo Laxe-Vimianzo-Camariñas, sin árboles ni animalitos, sin construcciones o monumentos históricos. Una zona rocosa así, en Galicia, se suele dedicar (los mineros son muy imaginativos) a cantera. Si la roca es buena sirve para cortarla en bloques y si es de mala calidad se machaca para hacer morrillo. Como en Traba-Pasarela la roca es buena, en un primer intento se abrió una cantera de bloques en Pasarela con el visto bueno del entonces alcalde de Vimianzo (recuerden al señor aquel de «as pedras son pedras»), lo que despertó en el 2006 una revuelta popular que acabó el 11 de diciembre de 2008, con la declaración de paisaje protegido para el espacio natural de los Penedos de Pasarela e Traba siendo presidente Pérez Touriño, y Manuel Vázquez, conselleiro de Medio Ambiente.

Cerrado aquel capítulo se ha vuelto a abrir el del aprovechamiento íntegro de la zona. El mayor atractivo de Traba y Pasarela para la Consellería de Medio Ambiente es su espectacular fachada marítima con las segundas dunas más altas de Europa (la duna de Cabo Veo en la ensenada de Trece), los coídos (playas de cantos) mejor conservados de toda la costa gallega, después del de Cuño en Muxía. Estos coídos de la Costa da Morte sobrevivieron primero a 135.000 años de retirada del nivel del mar durante la última glaciación, sobrevivieron a Man el alemán de Camelle, que se dedicó a amontonarlos en columnas que unía con cemento, después casi fueron destruidos por el Prestige que los pintó de negro y de paso se llevó por delante a Man. Aunque hasta hace bien poco los coídos eran afeados por aquella espantosa, e ilegal, urbanización de Reira, la alcaldesa de Camariñas se encargó de liquidarla, autorizada por una inesperada sentencia de la Justicia. Y también prohibió a los esotéricos extender la pandemia Man a todos los coídos de la Costa da Morte: prohibido tocarnos los coídos. Pero la zona de Traba Pasarela más alejada del mar tiene otros atractivos: es uno de los roquedos más extensos de Galicia. Después del de Serra do Xurés, donde el granito fue expuesto en superficie por más de 2 millones de años de erosión glaciar, en Traba-Pasarela fueron mar, viento y lluvia los que liberaron los granitos de más de 10 kilómetros de sedimentos para que ahora salgan a la superficie dando uno de los mas bellos afloramientos de las primeras rocas que se formaron en Galicia hace 300 millones de años. 

En Galicia hay algunas montañas más como estas de los Penedos de Traba-Pasarela: son los Montes de O Pindo (Carnota-Dumbría), Pando (Esteiro, Muros) en la ría de Muros y Budiño-Porriño (Pontevedra). De todas ellas solo Budiño-Porriño está casi destruida por las canteras, habiéndose salvado las demás por casualidad (Pando) o por el esfuerzo de las protestas populares (Pasarela-Traba, O Pindo). Pero ahora con la argucia de la descarbonización de Galicia, cerradas las dos centrales térmicas operativas de Galicia, se quiere transformar el resto del territorio en un inmenso campo eólico. Y nada mejor que estos montes rocosos, vacíos (para Medio Ambiente, versión estatal o autonómica, vacío es desaprovechado).

Desde las Sisargas hasta Camariñas todo se ha ido cubriendo de estaciones eólicas y ahora se quiere aumentar la densidad en la zona de Traba-Pasarela. Nada importa la protección que ya tenía la zona como paisaje protegido. Por el mayor provecho de las multinacionales que quieren transformar Galicia en una fábrica de luz al costo que sea. Galicia potencia enerxética por tierra, mar y aire. 

Juan Ramón Vidal Romaní es geólogo. 

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