Christopher Loffman: «No empecé a pintar hasta que llegué a Camariñas y fue una inspiración»

Personas con historia | Con 21 años se fue a vivir solo a Londres con el objetivo de ser diseñador

s. g.
Carballo / la voz

Christopher Loffman, a sus 63 años, vive retirado en Xaviña, en la parroquia de Camariñas. Desde que era pequeño recuerda como siempre le gustó dibujar y crear, lo que lo llevó a descubrir cuál era su verdadera pasión: el arte y diseño.

Tras acabar sus estudios universitarios, Christopher decidió mudarse a Londres para dedicarse al diseño industrial, dejando atrás a su familia y su hogar. «Para mí no fue difícil irme a vivir a otra ciudad porque ya había estado tres años estudiando fuera de casa, lo que me ayudó a afrontar esta separación», relata. Los primeros meses vivió en un piso que se lo alquilaba a una señora. Para Christopher fue una buena experiencia porque la dueña del hogar se convirtió en «una segunda madre» para él, haciendo su estancia allí más amena. Durante sus años en la ciudad trabajó como diseñador para varias compañías inglesas de televisión, radio o audio.

Por aquel entonces, su pareja estaba viajando por España, hasta que aterrizó en la costa gallega. En una de sus visitas a los lugares de la zona, descubrió Camariñas y, cuando se la describió a Christopher, no dudó en venir a visitar el sitio. Aunque seguía trabajando en Londres, siempre que podía, viajaba a Camariñas con su pareja, acción que repitió bastante tiempo. Cuando llegó el momento de jubilarse, Christopher no tuvo ninguna duda sobre el destino que escogería para retirarse: «Camariñas era perfecto para nosotros, es un lugar tranquilo y precioso», explica.

Allí vive con su mujer y sus tres perros, en una casa alejada de las demás. La pareja tiene dos hijos mayores a los que ven varias veces al año. Uno de ellos reside en China y el otro en Londres, pero con la llegada del covid-19 los dos quedaron aislados en Inglaterra, sin poder ver a sus padres en este tiempo. Christopher explica que sus dos hijos disfrutan mucho de estas visitas, sobre todo porque para ellos supone escapar de las grandes ciudades en las que viven unos días.

Su pasión por la pintura nunca llegó a salir de las cuatro paredes de su habitación, donde él pasaba el tiempo libre con sus bocetos y dibujos. «No empecé a pintar hasta que llegué a Camariñas y se convirtió en una inspiración», cuenta. Para Christopher, este paraje no solo lo ayuda a inspirarse y a crear, sino que disfruta de sus paseos diarios por la zona, los baños en el mar y las tardes en bicicleta. «Es muy diferente a donde solía vivir en Inglaterra. Allí hay mucha gente y notas el estrés en el ambiente, mientras que aquí estás más tranquilo», explica.

Son seis años los que lleva viviendo en Galicia, pero Christopher tiene claro que no tiene pensado regresar a Inglaterra. A veces va de visita a su antiguo hogar para poder ver a sus familiares y amigos. «Me gusta mucho más esto que lo que hacía antes de llegar aquí. Esto es más relajante y lo disfruto mucho», explica Christopher en alusión al trabajo que realizaba en Londres como diseñador industrial.

Su llegada a España supuso un gran cambio para él, no solo por una cultura y tradición diferentes, sino que no sabe hablar en español. Pero a él esto no le importa, puesto que no cierra ninguna puerta y tiene intención de ir aprendiendo poco a poco. Una de las cosas que más extraña de Inglaterra es el tener acceso muchos más sitios de los que hay aquí. «Si necesito algo en Londres, es muy fácil encontrarlo, tengo más opciones, pero en Camariñas hay muy pocas tiendas, está más limitado», relata. Fue gracias a este que él y su mujer conocieron Carballo, localidad a la que van algunas veces para realizar compras que en su municipio no pueden. Esta fue una situación a la que le costó acostumbrarse los primeros meses, no tener todas las tiendas a mano. Pero poco a poco fue descubriendo que es lo mejor, y también le ayuda a descubrir nuevos sitios. Uno de estos fue el refugio natural de Verdes, lugar al que le encanta ir para luego poder representar en sus pinturas. Entre risas, cuenta que las siestas son otro de los momentos del día a los que no estaba acostumbrado porque no es común en Inglaterra, pero que al final le acabó gustando.

A sus 63 años, Christopher echa la vista atrás, recordando todos los momentos por los que ha pasado a lo largo de su vida y no puede evitar pensar en los años que vivió en Londres. «Llegué a pasar por situaciones complicadas y estresantes debido al trabajo, pero todo esto desapareció cuando nacieron mis hijos, uno de los mejores momentos que viví», rememora Christopher con emoción. Este mes de agosto, la sala de exposiciones del faro de Cabo Vilán, acoge la exposición Galicia in Watercolour, con una serie de pinturas elaboradas por Christopher durante estos meses. Para él significa mucho esta oportunidad, ya que es la primera vez que le da tanta importancia a su faceta como pintor, una que nunca antes había explotada hasta llegar a Galicia. «He estado en muchos lugares del mundo pero definitivamente me quedo en Camariñas», afirma Christopher, sin dudarlo ni un momento.

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