Llueve sobre mojado en el edificio de la cofradía de pescadores de Camariñas

Los profesionales se toparon ayer de nuevo con las instalaciones inundadas


cee / la voz

Baldes repartidos por el suelo, cartones empapados para secar el agua, los cuadros eléctricos llenos de humedad, el falso techo desprendido y cada vez más deteriorado... Ese era el panorama que presentaba ayer por la mañana el edificio de la Cofradía de Camariñas, que acoge los servicios administrativos y la lonja.

La situación no es nueva, porque ya viene de atrás y se ha agravado especialmente con el inicio de este otoño de tiempo invernal. La sucesión de lluvias lo está siendo también de problemas para la instalación, porque, aparte de los inconvenientes evidentes que tiene trabajar en estas condiciones, como denuncia el patrón mayor, Ramón Lema, existe un verdadero problema de seguridad. Las filtraciones de agua afectan a los cuadros eléctricos y temen que en cualquier momento un cortocircuito puede desencadenar un incendio o en cualquier tipo de accidente por el estilo.

Al margen del personal que presta sus servicios a diario, y de los propios pescadores y mariscadores que realizan allí sus gestiones, la situación del inmueble ha afectado ya a algunas actividades organizadas. Por ejemplo los últimos cursos de habilitación profesional ya se realizaron en estas condiciones. De ahí que desde la cofradía clamen por una solución, prometida desde hace ya muchos meses, pero que no acaba de llegar.

La organización de la vigilancia de los mariscadores enciende una nueva polémica dentro de la agrupación

La organización de la vigilancia y la participación directa en ella de los mariscadores durante las noches del fin de semana ha vuelto a abrir un nueva polémica en el seno de la cofradía. Por una parte, desde la directiva se insta a realizarla y hay profesionales que están de acuerdo, mientras que por otra, hay quien se opone, asegurando además que se trata de una actividad ilegal que incluso les puede suponer multas.

Jacqueline Lista Fateira es una de estas mariscadoras, que asegura la directiva que está obligando a que se realicen estas vigilancias, a riesgo de un expediente interno que ya se la ha abierto a algunas compañeras. Sin embargo, la Subdelegación del Gobierno, consultada al respecto, les ha informado por escrito de la legislación que les prohíbe hacer este tipo de tareas para las que no están habilitados.

De hecho, en esa comunicación del pasado 13 de septiembre, la vicesecretaria general de la Subdelegación aclara que las funciones de seguridad privada en este caso le corresponde a los guardapescas marítimos y «la prestación de servicios de seguridad privada careciendo de la habilitación o acreditación necesaria puede ser constitutiva de una infracción administrativa muy grave» con multas que van de los 6.001 a los 30.000 euros.

«Que facemos eu e máis unha compañeira ás dúas da mañá nunha caseta no Ariño. Non estamos preparadas para iso», se queja Lista, a quien no le preocupan solo los furtivos, sino que teme que se puedan encontrar con una descarga de droga o cualquier otra circunstancia especialmente peligrosa a la que no están en condiciones de responder.

Critica además la mariscadora que la directiva les haya convocado a una junta general este sábado para votar si quieren o no realizar esas vigilancias, en turnos que van de las 22.00 a 02.00 y de 02.00 a 06.00 horas. «Como imos votar algo que nos están dicindo que é ilegal?», se pregunta.

La inversión para arreglar la cubierta está comprometida, pero lleva meses sin materializarse

La Xunta de Galicia se comprometió ya con la anterior directiva de la cofradía camariñana a realizar las actuaciones pertinentes en la cubierta para acabar con estas filtraciones de agua. El actual patrón mayor se ha puesto en contacto en repetidas ocasiones con Mar para interesarse por la ejecución de un proyecto que ya estaba previsto primero para septiembre del año pasado y luego para el del ejercicio en curso.

Por en medio quedaban varias cuestiones administrativas por resolver y la alcaldesa, Sandra Insua, se reunió el pasado 22 de octubre con la presidenta de Portos de Galicia, Susana Lenguas, para abordar, entre otros, este asunto. Le comunicó que el Concello ya había emitido un informe positivo para proceder a la reparación, que todos dan por hecho que se llevará a cabo, pero que aún sigue a la espera.

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