La campaña de lucha contra la avispilla del castaño comienza en Camariñas

Medio Rural soltará en los montes un insecto que depreda a esta especie invasora


Redacción / La Voz

Buena parte de los castaños de la comarca están afectados por la avispilla del castaño (Dryocosmus kuryphilus), un parásito procedente de Asia y que, desde su llegada a Galicia hace cinco años, se extiende con rapidez. El único remedio eficaz para combatirlo es mediante la lucha biológica o, dicho de otra manera, soltando en el monte uno de sus depredadores naturales, otro insecto conocido como Torymus sinensis.

Eso, al menos, es lo que tiene previsto llevar a cabo la Consellería do Medio Rural durante esta semana en Mazaricos, uno de los diez municipios de Galicia en los que arrancará este tratamiento experimental que se extenderá luego por toda la geografía gallega. La semana próxima continuarán los técnicos de la consellería con esta campaña por la Costa da Morte. Visitarán, en concreto, el municipio de Camariñas.

«La intención es que los Torymus se introduzcan en las agallas que aparecen en los árboles infectados y una vez allí devoren las larvas de la avispilla impidiendo así la expansión de la plaga», apunta uno de los técnicos de la empresa Seaga que se encarga, además de la suelta del insecto, de realizar un seguimiento pormenorizado de la evolución de las plantaciones, «aspecto imprescindible para optimizar al máximo los tratamientos».

Detener la expansión

Según explican desde la Xunta, está previsto que esta primavera se suelten por los montes gallegos algo más de 1,6 millones de individuos Torymus, casi el doble de los liberados en el 2015, cuando se inició esta práctica. Aunque resulta difícil acabar con la avispilla, el objetivo es el de crear una población estable de depredadores que permita detener la expansión de una plaga que no solo ralentiza el crecimiento de los árboles destinados a la madera, sino que puede poner en serio peligro la producción de castaña.

Este plan piloto, que arranca esta semana en la parroquia mazaricana de Alborés, se desarrolla en colaboración con el Ministerio de Agricultura, el encargado de supervisar cualquier iniciativa de lucha biológica. De hecho, tal y como reconocen sus promotores, es necesario actuar con cautela, valorando las consecuencias de introducir una especie foránea -el Torymus también procede de Asia- en un hábitat diferente. Las experiencias previas puestas en marcha en países como Italia, donde llevan más de una década luchando contra la avispilla, invitan al optimismo.

En 2012 el insecto originario de China llegó a España por Cataluña y luego afectó a Cantabria y Andalucía. Dos años después, se confirmaron 44 plantaciones afectadas en Lugo y Ourense, que crecieron por encima de las 5.000 registradas el año pasado.

El sencillo método de aplicación

El sistema de suelta del Torymus es relativamente sencillo pues basta con destapar los tubos en los que se conservan los insectos -cada uno cuenta con un centenar de ejemplares entre machos y hembras- cerca de las hojas de los castaños. Estos se importan de Italia y, aunque son muy resistentes, en su traslado se conservan en unas condiciones controladas de temperatura.

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