«El trabajo de cantera es clave para nutrir al Xiria y al Camariñas»

«Esta temporada es muy importante para los dos equipos representativos de la Costa da Morte», dice Bruno López, presidente de la Federación Galega de Balonmán


Carballo / La Voz

Que un carballés salga elegido presidente de la Federación Galega de Balonmán resulta, visto desde fuera, bastante sorprendente, si se tiene en cuenta el peso específico y la historia que tiene esta disciplina en la provincia de Pontevedra. Sin embargo, Bruno López Molina (Carballo, 1984) logró el 15 de diciembre alzarse con la presidencia de la federación, tomando así el relevo de José Luis Pérez Ouro, mandatario durante 12 años. A sus 34 años es el dirigente más joven de una federación territorial a nivel nacional. Pero a este licenciado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) nadie le regaló nada. Mamó balonmano desde los tres años y pasó por todos los puestos relevantes antes de hacerse con la presidencia. Empezó en temas institucionales en el 2006, compaginando diferentes cargos entre la federación gallega y la española. Ahora tiene cuatro años por delante para aplicar los cambios comprometidos en un deporte que suma en Galicia 10.000 licencias federativas, consolidando al balonmano como la tercera fuerza, por detrás del fútbol y el baloncesto.

-Un carballés al frente de la federación autonómica. ¿Quién se lo iba a decir?

-Cuando empecé a jugar al balonmano el verdadero potencial estaba, sin duda, en la provincia de Pontevedra. Pero en los últimos años, en la de A Coruña se triplicó el número de clubes censados, lo que da una idea de la expansión que ha tenido este deporte en Galicia.

-¿Por qué decidió dar el salto?

-Llevo muchos años en el ámbito de la gestión federativa, pasé por todos los puestos inimaginables, pero el pasado año tuve la sensación de que tenía algunos criterio diferentes a la hora de entender y resolver los problemas existentes en el balonmano. Me aparté de la anterior directiva porque no estaba de acuerdo en algunas cosas y me tomé un tiempo sabático. Tras reflexionar, decidí presentarme. El otro candidato a la presidencia de la federación galega, José Cerillo, decidió a última hora retirar su candidatura y yo salí elegido.

-Pero algo habrá hecho estos años como para que le hallan apoyado desde las territoriales.

-El que más y el que menos me conocía y me conoce. Lo importante es ser honrado, ir de frente y explicar tu proyecto. La mayor parte de los organigramas federativos y presidentes salieron del estamento arbitral. Había quién pensaba que yo iba a trasladar la sede de la federación a A Coruña y yo siempre tuvo claro que no hay que buscar confrontaciones, sino soluciones. Creo que el éxito de mi candidatura es saber entender y comprender las necesidades y las realidades que tienen los jugadores, los técnicos, los clubes y los árbitros de Galicia.

-¿Cuál será la piedra angular de su proyecto?

-Son cuatro los ejes de trabajo. Los más importantes y urgentes ahora son la mejora de los seguros deportivos, hacer una campaña de promoción arbitral para hacerlo más atractivo y formar más entrenadores, sobre todo, de categorías de base. Y a nivel más global, hacer campañas intensas de promoción en las provincias de Ourense y Lugo para lograr el éxito que tuvo el balonmano en A Coruña en los últimos años.

-¿Ya tiene perfilado su grupo de trabajo

-Basicamente, sí.

-¿Hay alguien de la comarca en su junta directiva?

-Sí, pero no puedo desvelar su nombre porque aún no di a conocer de forma pública a los integrantes de la directiva.

-Una curiosidad. ¿Cómo empezó en el balonmano?

-Mire, no le voy a engañar. Con tres años ya le daba la pelota en el pabellón con mi hermano y también entrenaba al fútbol, pero claro allí llovía y me mojaba, mientras que al balonmano jugaba lo mismo y sin pasar frío. Por eso me gustaba más el balonmano, por una cuestión de comodidad.

-Pasó por muchos equipos a lo largo de su trayectoria, entre ellos el Xiria y el Camariñas. Como responsable de la federación galega, ¿cómo ve a ambos clubes?

-En el caso del Camariñas, su éxito hay que valorarlo en la medida de que se trata de una localidad prácticamente aislada desde el punto de vista del balonmano. No hay concellos próximos con los que poder intercambiar experiencias, jugadores, nutrirse de chavales en las categorías de base y, pese a todo, lucha y pelea en una categoría complicada como es la Primera Estatal. Ahora se creó un equipo en Xallas, otro pequeño club en Zas y un tercero en Santiago, pero no es suficiente. Todo pasa por fomentar el balonmano de base en Bergantiños, Soneira y Fisterra, crear una estructura de base porque así se beneficiarán tanto Xiria como Camariñas. Hablo de hacer equipos en Vimianzo, Muxía...

-¿Y el Xiria?

-Creo que deben de apostar claramente por un coordinador de equipos de base, que canalice todo ese trabajo que realizó en su día, de forma inmejorable, Marcos [Rodríguez]. Por lo demás, el trabajo de cantera es inmejorable desde hace muchos años y los resultados están ahí, a la vista.

-¿Y a nivel de equipos séniores?

-Están ante una temporada crucial. El Xiria, porque tiene una de las mejores plantillas de la liga y el club apostó claramente por jugar el año que viene en la División de Honor. Tiene gente importante como Iván Amarelle, o Carlos García. Pero tendrá que pelear muy duro con equipos potentes como Lavadores, Chapela o Lalín. Es una oportunidad de oro para una gran generación. Porque ojo, estar muchos años en una misma categoría puede provocar que los jugadores se desmotiven por lo que a mi entender esta es una temporada clave. Igual que para el Camariñas salvarse. Llegar a la Primera Estatal supuso un salto de calidad, ahora toca refrendarlo porque detrás hay un gran trabajo de club. La salvación resulta clave para consolidar el modelo.

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