«A palabra que teño é gratitude»

Tatiana Alves, la viuda de José Secundino Suárez, está emocionada con la ola de solidaridad vecinal que permite que vaya a tener una casa en Camelle gracias al esfuerzo de todos

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Tatiana solo tiene gratitud para todos los que la ayudaron: «A casa que quería o meu home está case feita» Tatiana Alves perdió a su marido, José Secundino, hace un año. La muerte repentina de su marido la dejó sin hogar, dado que vivían de alquiler y con dos hijos a cargo. Una ola de solidaridad sin precedentes ha hecho posible garantizarles un techo.

Carballo / La voz

La próxima semana se cumplirá un año desde que la asociación A Pergoliña de Camelle ya tenía decidida la compra de una casa de la localidad, en estado de abandono, para repararla y servir de hogar a Tatiana Alves y sus tres hijos. El tercero, una niña, es Abril, y nació después del súbito fallecimiento del marido de Tatiana, José Secundino Suárez. Las circunstancias de desamparo en las que quedaba la mujer, unido al enorme afecto que en Camelle tenían por su vecino, desataron una impresionante oleada solidaria que permite que esa vivienda, entonces cubierta de maleza, esté en plena reforma integral y en pocos meses será una casa habitable.

Hace unos días, Tatiana y los vecinos que desinteresadamente colaboran en la construcción, cada uno como puede y cuando puede, la mostraba. «Do que era hai un ano e como está agora, nótase bastante o cambio», señala, emocionada en todo momento. Y siempre con la niña. «Chámase Abril, naceu o 3 de abril. Foi o pai o que lle puxo o nome», explica.

Sin excesos en las palabras, y conteniendo la lágrimas con su niña pequeña en brazos, sí tiene claro cuál ha de elegir: «A palabra que teño é gratitude. De agradecemento por todo. Dentro do malo, claro, tiven moita axuda».

Asegura que se mezclan las sensaciones: «Teño tristeza, pero a casa tamén era o que quería el, por iso me dá alegría que se concrete. Son sentimentos moi mesturados. O que estarei é moi agradecida sempre» a los vecinos de Camelle. De ellos partió la ayuda esencial, inmediata, ya casi desde el día de la muerte del marido, pero que después se fue ampliando por la comarca también de fuera. Hubo gestos grandes y pequeños, todos sumando. Por ejemplo, también en diciembre del año pasado se supo que un donante de Carballo, que quiso permanecer en el anonimato, aportó 6.000 euros, que fueron claves para poder comprar la casa. Entidades como Amigos de Galicia entregaron las tejas para la cubierta. Mucha gente, en la medida de sus posibilidades, dio algo, y lo siguen haciendo con material o con trabajo.

Tatiana es natural de Brasil. José Secundino, de Camelle, se había quedado huérfano de pequeño y emigró a Inglaterra, donde ya estaba su madre. Fue ahí donde empezaron y después montaron su vida en la localidad natal de él. «Todos o querían moito, por iso todos se volcan con estas iniciativas», explicaba hace unos meses la presidenta de la asociación de vecinos. Ese apoyo se notó también en gestos como el funeral de aniversario de su muerte, con la iglesia abarrotada. Otra manera, también, de expresar su apoyo.

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