cee / la voz

Todavía con el agua desbordada de los cauces fluviales en muchos puntos, ayer tocó hacer balance de los daños provocados por las lluvias torrenciales del sábado, las peores en casi 30 años en algunos casos. Castigaron especialmente a Muxía, donde cayeron más de 100 litros por metro cuadrado, pero dejaron también desperfectos importantes en los concellos de Vimianzo y Camariñas, casas anegadas en Laxe, un vehículo siniestrado en Carnés y decenas de carreteras cortadas temporalmente en las comarcas de Soneira y Fisterra.

En el lugar de Os Muíños (Muxía), donde se inundaron tres casas, al igual que ocurrió con el restaurante Saburil de Nemiña, otra vivienda en Castro de Frixe y varias más en Fumiñeo, los vecinos explicaban ayer que hacía 23 años que no veían tal torrente de agua. Una riada de la que prácticamente solo se salvó la capital municipal y que, como explicaba ayer el alcalde, Félix Porto, «en maior ou menor medida afectoulle a todas as infraestruturas», porque las carreteras que estaban escamadas ahora tienen baches, las pistas forestales están surcadas de piedras, cayeron taludes, barandillas, puentes...

De hecho, aunque Porto considera precipitado realizar una cuantificación económica, está convencido de que la factura se elevará a muchos cientos de miles de euros. Solo para limpiar los lugares más afectados y recuperar la depuradora de agua potable, además de que los empleados del Concello, La Policía Local y los voluntarios de Protección Civil trabajasen a destajo hasta la madrugada, fue necesario contratar dos empresas externas, palas, camiones e incluso una grúa.

Resulta hasta complicado elaborar un listado de daños. El río se llevó dos puentes en Ozón, el de Cebráns y el de San Martiño, separados por menos de un kilómetro, y hay al menos otros dos dañados en Riotorto y Castelo, donde el agua se llevó pretiles y barandillas. Fue necesario cortar, algo inédito, la AC-440 Muxía-Berdoias en Quintáns; la carretera de Muxía a Cee en Cartel; la de Vilarmide a Berdeogas en Senande; la Suxo-A Ponte do Porto y varias más de ámbito local como la de Os Muíños a la playa de Lago. En Merexo incluso un coche quedó inmovilizado en medio del torrente y tuvo que ser rescatado, por suerte sin daños para sus ocupantes. Sin embargo, los destrozos más cuantiosos a la hora de repararlos probablemente sean los del paseo de Fonte da Tella, donde los puentes de madera aguantaron bien, pero las pasarelas no y hay unos 400 metros de trazado prácticamente inservibles.

«O problema foi que non parou de chover en ningún momento. Estivo toda a noite, todo o día e despois pola tarde cargou aínda máis. Por iso é complicado falar de canalizacións ou actuacións dese tipo porque nunca pasou nada parecido. Temos miles de fotos e agora co técnico municipal e coa Policía Local comezaremos a valorar. Hai casas que están afectadas. As que teñen seguro moi ben e as outras temos que mirar como facemos. Por exemplo, nos Muíños imos facer un muro de pedra de metro e medio de alto para que, noutra situación así, non volva a pasar o mesmo», resumía ayer el alcalde muxián, después de muchas horas al frente de un dispositivo en el que se volcó todo el personal municipal.

Cereixo

En Vimianzo el susto más grande se lo llevaron en Carnés los jóvenes que trataron de pasar con un turismo sobre el torrente de agua y acabaron arrastrados. Salieron ilesos después de unos momentos de mucha angustia y el vehículo quedó siniestrado en la cuneta. Y es que esta parroquia fue la más afectada junto con la de Cereixo, donde el paseo marítimo quedó destrozado. «Xa tiñamos previsto un arranxo alí, pero agora con máis razón temos que actuar», explicaba ayer el alcalde, Manuel Antelo, quien también dio cuenta de la inundación de algunas viviendas y bajos en Vimianzo, de los daños en el camino del paseo del río y del desbordamiento generalizado de los ríos. «Foron tres horas e despois volveu a normalidade, pero había moitos anos que a xente destes sitios non vivía un fenómeno parecido», detalló el regidor, quien espera que a partir de hoy puedan examinar más en detalle el estado de otras infraestructuras, como las pistas forestales.

Del otro lado de la ría, «o peor é a pista de Reira», que tiene un socavón de más de dos metros de profundidad, como explica la alcaldesa de Camariñas, Sandra Insua, quien también da cuenta de «unha parede caída nas Barrosas», la necesidad de cortar vías como la carretera de A Ponte do Porto y también la inundación de una casa en Camariñas, que se ve afectada habitualmente por estos fenómenos, «pero non tanto como desta vez». De hecho, Insua explica que por la zona de Brañas Verdes nunca habían visto nada parecido a la cantidad de agua que cayó, sobre todo entre las tres de la tarde y las nueve de la noche del sábado, fatídico para muchas infraestructuras.

Los alcaldes claman por el apoyo de otras administraciones

«Nin un nin outros», sentenciaba ayer el alcalde de Muxía, Félix Porto, para denunciar el nulo apoyo de otras Administraciones recibido en este sábado y madrugada del domingo de máxima tensión. De hecho, con cierta sorna, ayer aguardaba «a ver o luns que é día laborable». Más expeditivo, su colega vimiancés, Manuel Antelo, señalaba que «a Xunta na Costa da Morte nin está nin se lle espera». «Boto en falta cando menos unha chamada, pero xa estamos acostumados, así que os alcaldes teremos que facer unha fronte común para pedir igualdade», afirma Antelo, quien en su caso particular tiene previsto solicitarle una entrevista a Augas, porque considera que «con recursos modestos pódese evitar que isto volva a suceder, porque hai fórmulas e noutros sitios fíxose».

A su juicio hay dos intervenciones fundamentales, la separación de pluviales y fecales, que se compromete a acometer en lo posible, y la necesidad de actuar en el canal del río de Vimianzo, donde el Concello no tiene competencias. «A xente pásao mal e nós sentímonos preocupados e impotentes», concluye.

La camariñana Sandra Insua, por su parte, espera contactar a partir de hoy con Rafael Eimil, porque cree -habla de memoria, tiene que asegurarse- que la pista de Reira depende de Costas del Estado.

Estar preparados

Los fenómenos climatológicos extremos parecen ya el pan de cada día, con lo que más vale estar preparados para hacerles frente porque lo que hoy son daños muy cuantiosos mañana pueden ser tragedias. Construir encima de los cauces de ríos o taparles con hormigón su discurrir natural igual no fue la mejor idea. Ahora, en la medida de lo posible, hay que buscar fórmulas para minimizar ese desaguisado. Técnicos hay y el dinero tiene que aparecer.

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Los daños de las riadas se cuentan ya por cientos de miles de euros