«No me hice a la idea de haber perdido a mi hijo, no concibo mi vida sin él»

«Empezó a pescar en enero o febrero de este año. Decía que era muy sano y yo le advertía de que tuviera cuidado». Habla Sandra Patricia Guamán, madre del joven pescador desaparecido en Camariñas

«No me hago a la idea de haber perdido a mi hijo. No concibo mi vida sin él» Sandra Patricia Guamán es la madre de Jeferson, el joven de 24 años desaparecido el 28 de octubre en Camariñas: «Había empezado a pescar en enero y yo le decía que tuviera cuidado»

Carballo / La Voz

A veces se refiere a su hijo en presente. Otras en pasado. Será el subconsciente o, simplemente, que no se resigna a pensar en lo peor. «No me hice a la idea de haber perdido a mi hijo... No concibo mi vida sin él». Sandra Patricia Guamán Quizhpe tiene 46 años y es la madre de Jefferson Stalin Rueda Guamán, de 25, el joven ecuatoriano residente en Santiago que fue visto por última vez en la mañana del domingo 28 de octubre en el entorno de Virxe do Monte, en Camariñas. Había acudido con otras 49 personas a una quedada de pesca deportiva. «Mi hijo estaba muy ilusionado, pero yo no sabía que había alerta de temporal, ni mucho menos», apunta Sandra Guamán. Y añade: «Estuve todo el día en casa, me había levantado tarde y había desayunado con mi niño mediano, Cristian, su hermano. Sobre las cinco menos veinte de la tarde llamaron por teléfono a Cristian. Yo escuché algo... Oí: ‘Julián no estoy para bromas’». Julián es el compañero con el que el joven había acudido a la quedada de Camariñas y acababa de comunicar a la familia que Jefferson había desaparecido.

«Vine a Camariñas. Hay partes de aquel viaje que no recuerdo porque estaba en shock. Sí recuerdo que me sentí arropada en todo momento, empezando por la alcaldesa [de Camariñas, Sandra Insua]», relata. Como un mal sueño, pensó que iba a despertar de aquella pesadilla: «Al principio me parecía una broma, pensé que todo se resolvería ese día. Incluso cuando llegó la noche y se suspendió la búsqueda pensé que mi niño aparecería sano y salvo al día siguiente. Mi corazón albergaba la esperanza de que estaría bien, a cubierto entre las rocas o en el monte».

Los días han transcurrido y nada se sabe de su paradero. Al cierre de esta edición todavía no había aparecido: «Mi vida se ha convertido en un sinvivir, en la desesperación de no saber dónde está o dónde encontrarlo».

Sandra relata que la afición de Jefferson por la pesca había comenzado hacía poco: «En enero o febrero de este año. Me decía que era un deporte sano, que no era perjudicial para la salud. Yo le advertía de que tuviera cuidado con el mar. Fuimos muchas veces juntos de pesca. En verano estuvimos en Camelle [Camariñas]. Me gustaba acompañarlo y a él, que lo hiciera». Solo guarda buenas palabras para Jefferson: «Era un niño muy feliz, alegre, siempre con una sonrisa en la boca, estaba muy unido a mí, siempre me llamaba si al llegar a casa no estaba. Trabajaba de maquinista en una empresa y era muy responsable. Su hijo, de tres añitos, lo era todo para él...». Y mucho agradecimiento para los que colaboraron en la búsqueda del joven , «pese al mal tiempo y la lluvia, siempre estuvieron ahí». De manera especial cita a la alcaldesa de Camariñas y al patrón mayor de Camelle, Xosé Xoán Bermúdez, «que incluso arriesgó su vida por encontrar a mi hijo». Más dura se muestra con los organizadores de la quedada: «Estoy indignada. Fueron 49 y ninguno me llamó para decirme que lo sentía, ni ayudaron en la búsqueda».

La hermana de Sandra, Sonia, interviene para pedir un último esfuerzo a los equipos de emergencias: «Que nos ayuden a encontrarlo para llevarlo a un lugar donde ir a llorarlo».

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