«Ata a policía nos botou fóra do aeroporto, disque polo barullo»

Atrapados en el paraíso | Una joven pareja de Camariñas y otros cinco gallegos tardan 34 horas en llegar de Santorini a A Coruña


cee / la voz

Todo empezó a pedir de boca con vuelo a Atenas y viaje en barco a Mykonos, Ios y, por último Santorini. A partir de ahí lo que debían ser unas vacaciones de ensueño se tradujeron para una joven arquitecta camariñana y su pareja en más de 30 horas tirados en el aeropuerto de esta isla al sur del Egeo, donde le ocurrieron todo tipo de peripecias que no les han dejado precisamente encantados con Vueling, la compañía con la que volaban.

«Fui unha odisea que nin a de Homero, sen explicación ningunha, retrasos por causas meteorolóxicas cando os outros avións despegaban todos, perder o día de traballo...», relata Luna, la camariñana que se vio afectada junto a su novio, otra pareja de Santiago y tres chicas de A Coruña, con los que acabaron entablando relación a cuenta de lo sucedido.

Todo empezó cuando los jóvenes se disponen a devolver la moto que tenían alquilada y recibieron un SMS y un correo de Vueling advirtiéndoles que su vuelo no iba a salir a las dos de la madrugada del domingo como estaba previsto. En el aeropuerto no había nadie de la compañía y toda la atención que recibieron fue en una ventanilla de otra empresa donde les dieron «un papel recortado con dous números de teléfono. O primeiro non existe e o segundo diche todo en inglés, alemán, español... e colga».

Ante ese panorama y con perspectiva de volar el domingo ya a las doce del mediodía volvieron al hotel en el que se habían alojado, por supuesto costeándose alojamiento, desplazamientos y comida ellos mismos. Ya allí, después de mucho intentarlo a través de Internet y llamando desde un número griego consiguieron que en la venta de billetes de Vueling les pasasen con un operador que les dijo «tenéis derecho a 150 euros por persona al día, creo». Y con esa conversación grabada se quedaron como única expectativa ante las reclamaciones que están presentando estos días.

De vuelta al aeropuerto, el avión a Barcelona ya no salía al mediodía sino a las nueve de la noche. Sin embargo, al preguntar en una ventanilla, les dijeron que el monitor estaba mal y realmente partirían a las 19.30. Tampoco fue así y les tocó volver a hacer noche, porque realmente no volaron hasta este lunes a las 11.00, con el añadido de que en Santorini no les gestionaron el enlace y ya en Barcelona no les ofrecían trayecto hacia A Coruña hasta las 19.30. Finalmente, y después de varias vueltas más acabaron en un vuelo de Iberia que salía a las 14.30, estaba retrasado una hora y realmente acabó partiendo a las cuatro y media de la tarde.

«Pasounos de todo. Déronnos uns vales para comer de 12 euros, que chegaron xusto para dous cafés e unha auga. Ata a policía nos botou fóra do aeroporto, porque disque faciamos moito barullo e tivemos que esperar todos fóra na rúa», relata Luna aún indignada.

La compañía Vueling no contestó el requerimiento de información realizado por La Voz.

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