«Fixemos a festa para pagar os traxes de baile dos fillos»

FOTO CON HISTORIA | FESTA DO MEXILLÓN DE XAVIÑA (CAMARIÑAS) | La celebración tuvo dos etapas. La primera, a principios de los 90, en diciembre, y la última, ya en verano


Carballo / la voz

La foto. Sábado, 26 de diciembre de 1992. La segunda edición de la Festa do Mexillón de Xaviña se celebró el 26 de diciembre de 1992. Daba continuidad a la iniciada el 28 de diciembre de 1991, en ambos casos junto a la iglesia, a pocos metros del cementerio. Pese a las fechas invernales, no hacía mucho frío aquella jornada, recuerdan los protagonistas. El producto había llegado, en parte, de Muros, pero los propios organizadores también lo habían recogido en una zona en las proximidades de la ría, para lo que fueron autorizados. La participación fue elevada, y los resultados gastronómicos, muy satisfactorios.

Reunión. Ayer se reunieron, en el mismo lugar, cuatro de los organizadores y responsables de Airiños do Vilán, la entidad promotora. Pilar Insua, que era la presidenta (ahora lo es de la junta contra el cáncer de Camariñas); María del Carmen Fernández, vicepresidenta; Clemente Bermúdez, el tesorero, y Alicia Rojo, una de las vocales. Fernández es la que aparece en primer término a la derecha, atendiendo la barra, y a su lado, oculta en parte, Alicia. Pero todos los demás compañeros de Airiños estaban ayudando, era un trabajo común. La mayor parte de los asistentes que se ven en la foto son emigrantes que habían llegado de Argentina a pasar unos días.

Hay muchas fiestas gastronómicas en la Costa da Morte, pero hubo más. Buena parte tuvieron vida efímera, otras fueron por fases... El mejillón siempre fue un elemento atractivo para las celebraciones (aún lo es en Caión, y la mejillonada de Lema, con mucha tradición, no se realizará este año), con celebraciones propias en Corcubión, en Brens, Corme.... Y Xaviña, en Camariñas. Además, en dos épocas. La primera, a principios de los 90, y la segunda, a mediados de la década pasada, terminando en el 2007. En ambos casos, unas tres ediciones por etapa.

Si algo tienen de característico las primeras actividades es que se llevaban a cabo en pleno invierno. Más aún, en las Navidades. La inicial, un día de los Inocentes. El segundo año, dos jornadas antes, la de san Esteban, el día 26. Alicia Rojo, una de las vecinas que se implicaron, recuerda con alegría aquellos años, bajo el paraguas de la asociación Airiños do Vilán, que presidía Pilar Insua. Eran familias con niños que se formaban en baile y música tradicional, y que necesitaban equipo. «Daquela non había subvencións, así que había que conseguir cartos. Así que decidimos organizar a festa para pagar os traxes de baile e de música dos nosos fillos», señala Alicia. No solo eso, claro, había otros trabajos: «Tiñamos algunha actividade máis, vendiamos rifas... O importante é que con aquel traballo conseguimos pagar os traxes do grupo», explica. Esta antigua vocal de la entidad compartió ayer recuerdos y anécdotas junto a parte de sus compañeros de entonces, al lado de la iglesia románica, donde montaron el recinto de la fiesta. Cuando el objetivo se logró, allá por el 93, la Festa do Mexillón se suspendió. Airiños do Vilán no está activa en la actualidad, especialmente porque tomó el relevo Abrindo o Rejo, a la que pertenecieron muchos de los chavales que hicieron sus primeros pinitos con la gaita o el baile en Airiños. Fue una transición natural, vecinal, en una parroquia como Xaviña donde el sentimiento de comunidad está muy extendido desde siempre, sobre todo por la raíz de los montes vecinales.

La Festa do Mexillón resurgió de sus cenizas a mediados de la primera década de este siglo. Pero ya en otras manos, las de la comisión de fiestas, y en otras fechas, agosto, ligada a las celebraciones patronales, las de Santa María. Uno de los miembros de la entidad era Jesús López Caamaño, quien ayer explicaba que recuperaron la cita gastronómica para ampliar la oferta de los festejos y, sobre todo, recaudar fondos para pagarlos. Y volvió a salir bien, aunque por diversas circunstancias esta comisión acabaría dejando paso a otras, y con ellos, la fiesta. El cambio al verano implicó además el traslado de sede, pero no muy lejos: al otro lado de la carretera, a una parcela que ahora es vecinal.

Alicia Rojo asegura que, pese a las fechas invernales, nadie se quejaba del frío. «Tamén fixemos unha pota grande de café», recuerda. Las tazas para la bebida eran de barro de Buño. E invitaron a varias agrupaciones de baile a amenizar la degustación.

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