Otra verbena y nueva trifulca en la noche de Camariñas

La Guardia Civil tuvo que intervenir para restablecer el orden


Cee / La Voz

Camariñas parece abonada a los líos cada vez que se celebra una verbena. Peleas, trapicheo de drogas e incluso auténticas palizas se han instalado en el ocio nocturno -no es ni mucho menos el único lugar- hasta tal punto que para muchos vecinos la situación empieza a ser ya insoportable. Y este sábado, con las fiestas de San Jorge, se volvió a repetir un espectáculo para nada edificante. Fuentes oficiales de la Guardia Civil señalan que hubo una pelea y que la patrulla tuvo que intervenir varias veces para restablecer el orden, pero no le constan detenciones al respecto.

Además, en este caso concreto afectó a dos personas muy conocidas en la localidad, el fotógrafo Diego Alonso, que acabó presentando una denuncia, y el constructor Martín Castiñeira. Alonso asegura que sobre la una de la madrugada se dirigió con un amigo que estaba de cumpleaños a tomar una copa a un bar. Ya allí, señala que Castiñeira, bajo los efectos del alcohol, se le acercó por detrás, empezó a insultarlo gravemente y a recriminarle cosas que, según dice, nada tienen que ver con él. Así, después de los zarandeos y empujones recibidos, explica que decidió llamar al 112 e irse a su casa para evitar males mayores. Sin embargo, dice que la actitud de Castiñeira se mantuvo y hubo más enfrentamientos con otras personas a lo largo de la noche, incluidos otros compañeros de su entorno. De hecho, otro joven incluso habría sido denunciado por su desconsideración hacia la Guardia Civil, aunque ese extremo no lo confirmó oficialmente el instituto armado.

«É que xa estou farto. Meus pais separáronse hai 30 e pico de anos e eu sempre serei o fillo do alcalde. Páganas todas comigo por cousas nas que non teño nada que ver [cita un conflicto urbanístico]. Teño o coche raiado de arriba a abaixo... Xa está ben», asegura Alonso, que el lunes por la tarde fue atendido en el PAC de Vimianzo, donde le diagnosticaron una contusión en el hombro derecho, y ayer interpuso una denuncia por agresión en el cuartel de la Guardia Civil.

Castiñeira, por su parte, reconoce que hubo una discusión, porque le recriminó a Alonso que siempre esté vertiendo comentarios negativos sobre el trabajo que hacen en el club náutico de la localidad del que es presidente, pero niega que hubiese tal agresión. «Nunca tiven problemas con el, pero están sempre machucando. Nós estamos traballando e non nos metemos con ninguén. Se teñen o poder todo da vila, que o teñan, pero non poden terxiversar a realidade con algo que é mentira», sentencia el empresario, desde cuyo entorno señalan que posteriormente fue a él a quien trataron de agredir.

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