Muíño se une a las parroquias que alimentan el orgullo de sí mismas

Un emotivo acto recuerda la historia vecinal con la escuela unitaria como epicentro


cee / la voz

La historia de la Costa da Morte, también la actual, está repleta de ejemplos de parroquias que desarrollan el sentimiento y el poder vecinal unidos al orgullo de su identidad y su pasado. Y la zasense de Muíño quiso entrar ayer en ese grupo por la puerta grande. No se cabía en la antigua unitaria, convertida desde el 2015 en centro social y también educativo, sobre todo dirigido a los pequeños, donde la asociación A Pita Cega presentó Muíño. Historia, patrimonio e a casa da escola: un libro gráfico, con apoyo audiovisual incluido en el que se reconstruyen, a partir de imágenes -algunas de tiempos de la república- cedidas por los vecinos, episodios de la educación, el territorio, la emigración... La vida, en general de unos lugares que tienen, como recordó el alcalde, el valor centenario de Santa Margarida de Muíño y el milenario de la Arca da Piosa, al que ahora se une este libro para el recuerdo.

La proyección de imágenes se convirtió en un ejercicio de memoria colectiva, intercalado con los abrazos y saludos emotivos a la maestra Mari Carmen Fernández Barros, en el que cada el presidente de A Pita Cega, Xosé Calvo -que, como le dijo la profesora «óelo falar e estás escoitando a un de Muíño», aunque naciese en Castriz (Santa Comba)- hizo todos los agradecimientos pertinentes y explicó el proceso que les trajo hasta aquí. Así, a medida que se sucedían las fotografías resurgían historias, emociones y recuerdos patrimoniales como el de la Torre do Couto o Torre de Santiso, o la Calzada do Couto, que como explicó en directo un vecino: «Esa calzada entulleina eu por orde da Deputación». También los tiempos en los que en Santa Margarida había feria el segundo domingo de mes, hacia 1921, y el segundo martes, en 1928. Al igual que el hospital para peregrinos documentado en 1729 o la Devesa «duns 80 ferrados» talada entre 1950 y 1960. En definitiva un repaso de lo que se tuvo, lo que se avanzó, lo que se ha perdido y lo que queda de todo aquello en el acervo colectivo.

Como cabía de esperar las instantáneas más comentadas fueron las de la propia escuela y las de vecinos, ya fuera en una boda o alistados para servir en el Ejército. De hecho, una de ellas, en la que aparece Mari Carmen con sus alumnos, fue en parte el germen de todo, a partir de la idea de recopilar este legado que tuvo una vecina. «Coa necesidade que había non sei como me atrevín a pedirlle un mandilón branco e máis aquí que chovía todos os días, pero eu o que quería é que as miñas nenas fosen as máis guapas», explicaba la profesora para quien «hoxe de ningunha maneira» permitiría que se situasen en la fotografía los niños todos a un lado y las niñas a otro, pero «eran outros tempos» y ahí quedan para la historia.

Una historia que ahora deben continuar Martín, Iván, Sergio, Lois, María, Carla, Mara, Lucas, Ada, Maira, Yago, Marta, Noa, Jable, Lupe, Ariana... y, en general, todos los pequeños que hacen de Muíño un caso extraño de población infantil, dentro de un municipio y una comarca particularmente envejecidos. Ellos fueron los encargados de introducir la presentación para reclamar «as mesmas oportunidades que os que viven nas cidades», y recalcar que «pasaron moitos anos, cambiaron moitas cousas, pero o que non cambiou foi o cariño que lle temos ao lugar no que nacemos».

Otros ejemplos

Como ahora Muíño hay otras parroquias y lugares de la zona que llevan tiempo destacando por la recuperación de su pasado y el trabajo en común. Berdillo y Sofán en Carballo, son un ejemplo, además de muchos años y con logros importantes; Cerqueda (Malpica) también destaca sobre todo en el plano cultural, al igual que O Couto, en Cospindo (Ponteceso), Salto, sobre todo a través de Neira Marcos, y también Baíñas, en Vimianzo. Incluso hay casos que se funden más en la historia, como el de Xaviña (Camariñas), con su Casa da Sociedá que da buena muestra de ello, o Lires (Cee), que ya era utilizada de ejemplo en tiempos del franquismo y mantiene una gran vitalidad. Subsiste el sentimiento vecinal pese a su carácter mucho más urbano en Baio, que incluso cobra entidad propia en Fornelos, o en Carreira; mientras que Camelle viene de dar un gran ejemplo con la ayuda a la viuda Tatiana Alves. Son en definitiva ejemplos -hay más- de lo que se consigue respetando las raíces y trabajando juntos.

«Sede felices, nos nosos pensamentos non manda ninguén máis ca nós»

 

 

Mari Carmen Fernández Barros, la maestra de la que tan buen recuerdo guardan los vecinos de Muíño, ahora la gran mayoría de ellos padres e incluso abuelos, tuvo, como no podía ser de otra manera, un protagonismo destacado. Demostró que el que siente la docencia lo lleva consigo para siempre, porque a quien quiso dirigirse especialmente fue a los más pequeños. «O que vos quero dicir é que sexades felices, que non depende de que se teñan moitas cousas, porque nos nosos pensamentos non manda ninguén máis ca nós», sentenció la profesora, ya jubilada. Además, quiso poner el germen de una biblioteca para la asociación, regalándole a los pequeños un lote de libros, «dos bonitos, para ler, non dos que vos mandan», y conminó a los padres y a los propios alumnos para que, sin dejar de pedirles cosas a los políticos, «porque hai que seguir pedindo», incrementen la colección con un título nuevo cada mes. «Como mestra o que quero é que saibades moito e para saber hai que ver ou ler. Despois de ler un libro a cabeza dunha persoa xa non é igual ca antes», concluyó entre aplausos.

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