«A Sociedá amosou a forza da unión»

La entidad xaviñana se creó en 1918 y sigue más activa que nunca, caracterizada sobre todo por la defensa de lo propio


CARBALLO / LA VOZ

La foto. Fue realizada el 15 de agosto de 1969 y corresponde a la directiva del teleclub, que presidía Manuel Rodríguez Rodríguez (segundo por la izquierda, agachado) en sustitución de Francisco Santos, un maestro que había sido trasladado. Arriba, Mario Villaverde, párroco de Xaviña, y Ramón Romero Carril, cura de Berdoias, Berdeogas y Dumbría. Abajo a la izquierda, Manuel García Domínguez. Falta en la foto Manuel Canosa Miñones. Los otros cinco de la imagen han fallecido: Miguel Varela Rodríguez, Manuel Canosa Cibrán, Manuel Ramos Rojo, Eduardo Castiñeira López y el propio Francisco Santos.

Los protagonistas. Sergio Caamaño, secretario de la asociación de vecinos y de la comunidad de montes, señala que la presidencia de Manuel Rodríguez desde el año 1969 fue muy importante, incluso clave a la hora de avanzar hacia actividades sociales y culturales, como el teatro. Pero no solo él, sino de un conjunto de personas a través de los años. Como el cura, Mario Villaverde, que lleva ya más de 60 años al frente de la parroquia. «A súa forma de ser axudou moito a sacar adiante proxectos, como a praza da igrexa ou o cemiterio. Traballou moito e ben, e sempre sen buscar protagonismo», explica Caamaño, que también es concejal.

La historia. Pocas o ninguna asociación vecinal de la comarca, incluso de la provincia, pueden presumir de llevar cien años de unión y trabajo incesante. La Sociedá de Xaviña, parroquia de Camariñas, sí. Y lo que le queda, viendo el trabajo que se desarrolla en la actualidad. Nació en 1918, con la finalidad de defender los montes vecinales y lograr mejoras comunitarias. Su primera denominación fue Sociedá de Agricultores de Santa María de Xaviña; en 1928, Sindicato Agrícola Católico de Santa María de Xaviña; en 1939, Cooperativa agrícola e gandeira católica de Santa María de Xaviña; en 1969, Teleclub de Santa María de Xaviña, y desde 1977, Asociación de Veciños de Xaviña Santa María. Pero siempre fue lo mismo, en realidad, aunque adaptándose a los tiempos y a las figuras jurídicas posibles, con un edificio (en O Cruceiro, al pie de la carretera a Camariñas) como base central. Una casa que empezó ya a construirse en el momento de constituirse la Sociedá, y que se terminaría en 1924, ocupando los vecinos otro inmueble mientras tanto. Su primer servicio fue como escuela.

En estos cien años ha habido muchas luchas y muchos logros. «A Sociedá amosou a forza da unión dos veciños, iso foi a clave. Dende o primeiro momento eles preocupáronse polas ribeiras, o mar, os montes... Se hai esas masas de montes hoxe en día débese a aquelas loitas», explica el sacerdote Ramón Romero Carril, que vivió -y vive- en primera persona más de la mitad de toda historia de la institución. Y lo reflejó en un documentadísimo libro: A Sociedá dos Xaviñáns. 1900-2000, editado hace 18 años.

Los montes, en efecto, han sido una pieza central en el discurrir de la entidad, y lo son todavía. Pero todo es un conjunto: apertura de kilómetros de pistas, compra de fincas para uso público, plazas y cementerio; consecución de servicios básicos, desde la luz al teléfono, una biblioteca en el año 1979 con libros donados por el Ministerio de Cultura... Un sinfín de actividades, a las que poco a poco se fueron añadiendo las culturales, especialmente desde los años 70. Y siguen. Por las instalaciones han pasado, y pasan, las agrupaciones Abrindo o Rejo y antes Airiños do Vilán. Hay clases de gaita desde 1988; coro, desde hace unos siete años. Las asambleas vecinales y de montes se llevan a cabo en este local, además de actos particulares de los hijos y nietos de los comuneros, como una fiesta o un cumpleaños. En total, son unos 220 comuneros. La gestión de los montes es de toda la parroquia, excepto los de Brañas Verdes y Santa Mariña, que desde los primeros años estuvieron vinculados a las casas de esos dos lugares.

Ramón Romero cree que hay que destacar el trabajo de muchos comuneros que, a lo largo del tiempo, fueron claves en la consecución de muchos logros. Si hay que citar dos, se queda con Xosé de Boedo, en los primeros tiempos, e Isaac Cibrán Dios (1946-1998). A ambos los califica como «líderes», que supieron enfrentarse a los poderes establecidos, y a veces a algún vecino, para lograr mejoras en la parroquia, y a menudo sufriendo las consecuencias. Sin gente como ellos, dice, todo habría sido más complicado.

Sergio Caamaño, edil y secretario de la entidad, señala que ahora quieren aprovechar el centenario para recordar todos lo que ha pasado desde la fundación. La memoria fotográfica es uno de los muchos planes en marcha, y trasladarla a un libro. También reunir a todos los expresidentes, o directivos. Que el trabajo hecho no se olvida y que todos puedan aprender de él.

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