El rey Alfonso IX regresó a Camariñas

La iniciativa «O encaixe no Camiño» sorprendió a muchos vecinos con la recreación medieval por las calles y los caminos del municipio que llegó hasta Cereixo


Carballo / La Voz

Alfonso IX, último rey de Galicia y León, llegó en barco al muelle de Curbeiro de Camariñas. Lo esperaban el Conde de Traba y los representantes eclesiásticos de Santiago y Mondoñedo, pero también las autoridades actuales, el alcalde, el gerente del Xacobeo y la presidenta de los empresarios, entre otros. Así comenzó la recreación de la visita que el monarca realizó a varios pueblos de la Costa da Morte entre el 21 y el 25 de agosto de 1228. Los comerciantes camariñáns quieren enmarcar su puntilla con hechos históricos y resaltar sus lazos xacobeos con el programa O encaixe no Camiño.

Había mercado en Camariñas y el Alfonso IX se dirigió hacia él. Las autoridades locales lo seguían. Ya en la plaza, Don Martiño, obispo de Mondoñedo, que le da la bienvenida, y Bernardo II, obispo de Compostela que había consagrado la catedral en 1221, tratan de aprovechar la recepción para influir en el rey, por lo que reciben la recensión del Conde de Traba. Zanja la porfía el propio monarca haciendo valer los derechos históricos.

Emprende, entonces, ruta a pie hacia Cereixo. Las autoridades se bajan de la comitiva, que es seguida por medio centenar de personas, muchas de ellas ataviadas con vestimentas medievales. Alfonso IX iba a caballo, lo que no entendía el más joven del grupo, un niño de once años: «¿E o rei por que non vai a pé coma os demais?». Salió de Camariñas por A Rega. Bernardo Rey, el abuelo del niño, cuenta que en esta zona hay unos cinco molinos ocultos en la maleza. Uno de ellos se llama O muíño dos oito y otro es el de Os Cabreiros. Bernardo recuerda ir con su abuelo a llevar el maíz a moler. Más adelante queda a la izquierda el monte de Pena Ferou. Luego llegan As Seixas, donde hubo minas de wolframio.

Ante la iglesia románica de Xaviña, el rey se bajó del caballo y dio una nueva recepción. En este caso, el abad del monasterio de Santa Mariña do Cabo Tosto, fundado en el siglo VIII, le pedía ayuda para su reconstrucción, pues un año antes, en 1228, había sido destruido por los ataques. Alfonso IX le espetó que, según un documento que obraba en su poder, ya en 1194 el monasterio de San Pelaio de Antealtares (Santiago) se comprometió a restaurar el cenobio de Santa Mariña y le otorgó las tierras de Nande, Carantoña, Carnés y Leis. «¿Que máis queredes?», le preguntó, cansado de tanta petición.

Continuó el recorrido por Xaviña y pronto apareció el pazo de Mouzo, una construcción del siglo XVIII. Un gran cierre guarda una envidiable huerta y a la derecha hay un buen soto con castaños cargados de erizos. Una fuente noble sigue manando al paso de la gente. Más adelante está Dor, donde había otro pazo, que fue trasladado piedra a piedra hasta As Paxariñas, pero aún quedan restos de la capilla y el palomar en su lugar de origen.

Algunos de los caminantes aliviaban ya su incipiente apetito con los higos, las manzanas y las peras de los frutales que salen al camino. En A Ponte do Porto el rey echó pie a tierra en una parada ante la iglesia parroquial.

En Cereixo esperaban miembros de la asociación de vecinos y de la cultural, encabezados por Miguel Ángel Pérez, y con la fachada de la iglesias adornada con pendones y estandartes. Aquí, Alfonso IX decide construir el puente de A Ponte do Porto: «Aquí imos abrir novos camiños», hacia Santiago y hacia Muxía. Los aplausos a los actores pusieron fin al recorrido que la asociación de comerciantes de Camariñas quiere continuar hacia Santiago por etapas. Por tarde hubo mucha animación y ofertas gastronómicas, y el día acabó con un concierto de Samarúas.

Las autoridades alabaron la propuesta de ligar artesanía con hechos históricos

Las representaciones del desembarco y el recorrido tuvieron un prólogo en el muelle de Curbeiro con la intervención de las autoridades. El alcalde de Camariñas, Manuel Alonso de León, presidió y felicitó a la asociación de empresarios por la iniciativa O encaixe no Camiño. El gerente del Xacobeo, Rafael Sánchez Bargiela, alabó la idea de enlazar la artesanía con hechos históricos y el Camino de Santiago. Dijo que es una forma de potenciar recursos endógenos cargados de pasado. Apuntó que «estes acontecementos» contribuyen «ao desenvolvemento do territorio» y a mejorar la «cohesión social».

La presidenta de los empresarios locales, Olga Ramos, había dicho que «a historia de Camariñas está intimamente ligada ao encaixe e a diocese de Mondoñedo». Así como que el desarrollo de Camariñas como puerto de peregrinos fue alimentado, en su opinión, por acontecimientos como la visita de Alfonso IX a la zona: «Partimos deste momento, cando o porto de Camariñas se converte no primeiro da Costa da Morte na recepción de peregrinos», apuntó. La entidad quiere seguir profundizando en esta vía y explotando la idea de que la puntilla fue un producto más que fue encontrando en la vía xacobea su crecimiento.

En el acto también estuvieron los ediles Sergio Caamaño, María José Gerpe, que participó en la caminata, Mauricio Aufiero, el alcalde de Portomouro, el presidente de Fecom, José Gabín, y el gerente de Cerdeimar, Andrés Cerdeiras, entre otros.

Paco Alvarellos, como monarca; Roi da Costa, obispo de Mondoñedo; Xavier Veiras, Conde de Traba; Tomás de Coza, obispo de Santiago, Emilio Barreiro, Mario Horro y Marcelino Leis se encargaron de las escenificaciones. Dirigió Xosé Leis y la producción fue de Bernardino Martínez.

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