El museo conservero de Camariñas empieza a coger forma con la primera fase de obras

La iniciativa del Grupo Cerdeimar, apoyada por la Xunta, promete un ejemplo único de turismo industrial en la Costa da Morte


cee / la voz

Como explica el codirector general del Grupo Cerdeimar, Andrés Cerdeiras, hasta el momento han hecho «todo lo que no se ve»: las reformas estructurales, canalizaciones, divisiones, instalación eléctrica, aire acondicionado, pasarela de acceso,... la base de lo que será el primer museo de la conserva de Galicia y uno de los primeros de España.

La fase inicial está así prácticamente finiquitada dentro del plazo previsto, con lo que pronto se podrá acometer la segunda en la que va «lo que se ve», como dice Cerdeiras: la decoración, las piezas expositivas y todos los elementos que convertirán el legado de una empresa centenaria, fundada en 1884 como fábrica de salazón, en un recurso histórico, cultural y turístico que sumar a la oferta de Camariñas y de toda la Costa da Morte.

El proyecto, como destaca el codirector, solo es posible gracias a la financiación de la Consellería do Mar a través del Grupo de Acción Local do Sector Pesqueiro (GAlP-3) y con cargo al Fondo Europeo de Pesca (FEP), que se enmarca dentro de un ambicioso plan de inversiones de la propia compañía, que ha destinado más de un millón de euros a sostenibilidad, medio ambiente y a este mismo proyecto.

El Museo de la Conserva implica la reforma completa de una nave del complejo industrial que «recreará su estética original y su ambiente fabril primitivo, revelando las claves socioeconómicas de la evolución de la villa», como detalla la compañía. La iniciativa se unirá así a la Ruta de la Conserva promovida por la Deputación da Coruña y la Red Española de Turismo Industrial, en lo que supone un ejemplo único para la zona.

Este tipo de turismo tiene ya una amplia tradición en Francia, Alemania y los países nórdicos, pero se encuentra en un estado bastante más incipiente en España y también en la Costa da Morte. Solo cabe destacar un museo que, en parte, reúne estas características, el Museo Marítimo Seno de Corcubión, que actualmente se encuentra cerrado y pendiente de que el plan que está desarrollando también la Deputación pueda darle cabida a alguna de las ideas que hay sobre la mesa para recuperarlo.

La importancia de Cerdeimar en el tejido socioeconómico de la zona y particularmente de Camariñas está más que contrastada con una facturación anual que ronda los 25 millones de euros y el 40 % de la producción exportada a 24 países en cuatro continentes.

Desde el año 1998 la compañía lleva invertidos más de 20 millones de euros en sus líneas de producción y en otras mejoras. Generaciones enteras de camariñáns, sobre todo mujeres, han pasado por las factorías, con lo que ahora, en cuanto se complete el proyecto podrán ver reflejado y al mismo tiempo enseñarle a los visitantes el resultado de tantos años de trabajo. De hecho, se trata de una idea aplaudida por el Concello de Camariñas, que verá así incrementados sus recursos de atracción turística.

El museo, junto con la colaboración con distintas entidades deportivas y culturales, supone una dimensión más de la empresa, al margen de la estrictamente productiva.

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