Fiestas de interés turístico corren el riesgo de perder esta consideración

La Xunta exige a los concellos beneficiarios que se adapten a los requisitos exigidos


cee, ribeira / la voz

La Xunta de Galicia aprobó en el 8 de enero del año pasado un decreto por el que se regula la declaración de fiestas de Interese Turístico de Galicia. Dicho decreto, que entró en vigor el 21 del mismo mes, al día siguiente de salir publicado en el DOGA establece en el punto dos de su disposición transitoria primera que «se establece un plazo de dos años para adaptación de aquellas fiestas de interés turístico de Galicia que no cumplen con los requisitos establecidos en este decreto. Transcurrido este plazo, la Agencia Turismo de Galicia iniciará de oficio la declaración de pérdida de la condición de fiesta de interés turístico de Galicia».

Los requisitos en cuestión tienen que ver con las plazas hoteleras disponibles en el entorno, los accesos a los lugares de las celebraciones o la seguridad, además de acreditar el arraigo, la antigüedad o la tradición que las hace merecedoras de tal calificativo. Una declaración que lleva aparejadas ayudas económicas, que los beneficiarios en algunos casos tachan de ridículas, además de acciones de promoción, entre otros beneficios.

Dado que ese plazo dado por la Xunta expira el día 21 del mes que viene hay concellos en distintos puntos de Galicia, caso de la comarca de Barbanza, que están apurando las gestiones necesarias para cumplir con los requisitos o, en su caso, curarse en salud y disipar cualquier posibilidad de que la Xunta pueda llevar a cabo esa revocación de oficio.

Sin embargo, el asunto en la Costa da Morte es totalmente desconocido para la mayoría de los concellos implicados. Únicamente en Camariñas sí que están al tanto del requerimiento y mostraron su intención de enviar la documentación pertinente.

En la zona, al margen de la Barca de Muxía, cuyo reconocimiento es de carácter estatal, tienen esta consideración el Santísimo Cristo de Fisterra (1998), la Mostra do Encaixe de Camariñas (1999), la Mostra da Olería de Buño (2000), San Fins do Castro (2007), la Romaría da Nosa Señora dos Milagres de Caión (2008), la Romaría de Santo Hadrián (2008), la Faguía de Carnés (2010), el Naufraxio de Laxe (2013), la Festa das Cereixas de Paiosaco (2014) y la Festa do Percebe do Roncudo (2014). Sin embargo, a ninguno de los alcaldes consultados le suena de nada que tengan que cumplir con requerimiento alguno para mantener esa calificación.

Únicamente la teniente de alcalde de Camariñas y concejala delegada de la Mostra, Sandra Insua, está al tanto de que recibieron una comunicación al respecto en febrero del año pasado y, aunque considera que todavía tienen tiempo, sí manifiesta su intención de realizar los trámites correspondientes. Todo ello pese a que nivel municipal, y especialmente el alcalde, Manuel Valeriano Alonso, no está de acuerdo con que la Mostra se califique como una fiesta, porque realmente es otra cosa diferente y considera que necesitaría otro tipo de distinción más propia.

Al regidor de A Laracha, José Manuel López Varela, sí le consta que la Xunta está en un proceso de revisión de estas declaraciones, pero interpreta que dicho proceso solo le afecta a aquellas celebraciones que pudiesen ofrecer algún tipo de duda: es decir, que no tengan debidamente acreditada su historia, o que hubiesen perdido alguna de las condiciones que le valían este reconocimiento. En su caso, tanto las Cereixas como los Milagres tienen «centos de anos de historia» y, aparte, «cada ano van a máis», con lo que no ve necesidad alguna de demostrar nada.

Su homólogo vimiancés, Manuel Antelo, no recuerda haber recibido reclamación alguna al respecto ni le consta que tengan que actuar al respecto, mientras que el malpicán Eduardo Parga también da por seguras sus declaraciones, aunque dice que se va a informar con los técnicos.

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