Unos 33 grados marcaba el termómetro en Camariñas ayer. Fue mucho el calor, pero también mucha la gente que quiso tomar parte en el día más grande de la villa del encaixe, el día principal de las Festas do Carme, que además, para acabar de coronar la suerte, cayó en sábado.

Prácticamente la totalidad de los barcos, por no decir la totalidad -en los pantalanes solo quedaron dos o tres botes pequeños- salieron en procesión, siguiendo a la patrona y protectora de los marineros, a bordo del «Lago Dos». Fue una demostración del poder que tiene la flota de este municipio, una exhibición de dominio marinero, sin ningún tipo de incidente y manteniendo vivo ese recuerdo a quienes faltan ya.

La gran fiesta fue precisamente en el mar, por más que la Danza de Arcos, una de las más emblemáticas de la Costa da Morte, congregase a numeroso público siguiendo los pasos de 60 jóvenes camariñáns. Con su colorido y su baile acompañaron a la Virxen desde la iglesia hasta el puerto y después de vuelta desde el puerto. Hasta los integrantes del coro Saint Luc de Banabakintú (Costa da Marfil) se atrevieron a tomar parte del ritmo pasando por debajo de los arcos, demostrando que África y baile son todo uno.

Se notaba ayer en Camariñas que era un día de fiesta, un día de vestir de gala. También, en algunos casos, que no era el primer día de celebración. La gran traca de bombas anunciada así lo fue, algo «impresionante» que hizo retumbar Camariñas, una localidad musicada también por las sirenas de la lonja y las de los barcos, tanto en la partida como en la llegada de la procesión. El mercado medieval, organizado directamente por la comisión, completó la velada. Por allí andarán de fiestas hasta mañana.

Sin viento

La idea de que la fiesta estuvo ayer en el mar la refrendaron también desde Corme. Los vecinos celebraron asimismo el Carmen con procesión marítima, a bordo la imagen del «Segundo Lubrigante». La ausencia de viento, sumada a las altas temperaturas, permitió que todos los barcos, pequeños y grandes, se sumasen al recorrido, siempre con esa idea de homenajear a una madre protectora y a quienes dejaron la vida en el mar. Precisamente esos factores motivaron también una gran afluencia.

Son días de color, por las banderas y por los lazos, pero también por las muchas flores. Así se vio en Caión, donde, aunque tienen reservada la procesión para hoy, domingo, disfrutaron ayer con su Corpus del itinerario por tierra, con recorrido por alfombras naturales y balcones engalanados. Cada año va a más la implicación, dice Manel Raposo desde la Peña Royal, y, de hecho, en la verbena de anoche tenían previsto reconocer a las viviendas mejor decoradas.

También en Corcubión la Virxe peregrinó por tierra y mar. El calor causó algún mareo, pero sin más incidencia.

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La gran fiesta del Carmen estuvo en el mar