La lluvia se sumó a la gran fiesta de los Reyes Magos en la Costa da Morte

El agua forzó algunos cambios de programa, pero no frustró la visita real


La lluvia no se quiso perder la fiesta y su presencia más o menos intermitente -con granizo y chubascos en varias localidades- obligó a realizar algunos ajustes en los programas, aunque no logró apagar las ganas de los vecinos -especialmente de los más pequeños- de disfrutar de su gran cita con los Reyes Magos.

Los recorridos matinales por las parroquias de Camariñas, Zas, Coristanco y Vimianzo abrieron una jornada de actos que se fue animando a medida que pasaban la horas y que alcanzó su apogeo a media tarde, con una veintena de comitivas reales recorriendo simultáneamente otros tantos puntos de la comarca.

Los efectos del mal tiempo se dejaron sentir especialmente en municipios como Cee, donde la llegada de los Reyes a la fiesta organizada en la Alameda coincidió con el inicio de la lluvia y los obligó a buscar refugio en el Museo Fernando Blanco. En Fisterra la cabalgata salió como estaba previsto, pero la comitiva, pese a estrenar una flamante carroza con forma de barco, tuvo que resguardarse también -en el hotel Langosteira- por el súbito diluvio. En ambos casos, la aparición del agua despobló las calles.

En Carballo, la lluvia cayó de forma intermitente durante la tarde y se intensificó cuando Melchor, Gaspar y Baltasar se disponían ya a enfilar el último tramo de su recorrido tras la tradicional visita a la iglesia parroquial. El público que en ese momento llenaba la calle Coruña se vio obligado a buscar un precario refugio bajo los balcones o a hacer uso de sus paraguas, una artilugio no pocas veces empleado durante las cabalgatas para capturar los caramelos lanzados desde sus vehículos por Reyes y pajes y que ayer sí cumplió con su función original. La carpa situada delante del consistorio y donde poco después hicieron acto de presencia sus Majestades para recibir a los niños registró por ese mismo motivo un lleno aún mayor del habitual.

El agua también animó a sus Majestades a animar el paso en Cerceda y en A Laracha los acompañó durante el recorrido, especialmente llegando a Caión, al final de su estancia en Paiosaco y cuando se disponían a acceder al instituto de la capital municipal. Aunque no fue suficiente para evitar que una multitud volviese a abarrotar el recinto y que, aún ligeramente mojados, atendiesen a sus obligaciones repartiendo caramelos y escuchando las últimas peticiones de los niños. El chocolate y el roscón fue en este y otros casos el aliado perfecto para reponer fuerzas tras una fría tarde pasada por agua.

Además, no faltaron citas clásicas, como el paso de los Magos por el geriátrico de Vimianzo o la visita que realizaron a las dos vecinas centenarias de Cabana, demostrando una vez más que la ilusión no entiende de edades.

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