La apuesta por las castañas cumple 25 años

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

CABANA DE BERGANTIÑOS

ANA GARCIA

Roque Lema, de Cabana, hasta ha mecanizado la recogida para hacerla más cómoda

14 oct 2021 . Actualizado a las 12:47 h.

Hace 25 años, en 1996, Roque Lema Varela, de A Piolla (Nantón, Cabana) decidió plantar unos 2.000 castaños en sus fincas. Antes dedicadas a hierba o cultivos agrícolas habituales, el cambio de uso no pasó inadvertido. Primero, porque sus fincas están situadas al lado de la AC-552, con lo que cualquier cambio o movimiento lo ve a diario todo el mundo. Y segundo, porque hace un cuarto de siglo era insólito dejar la tierra para echar castañas. Sí se ha hecho mucho con pinos y eucaliptos, incluso en algunas zonas con olmos de rápido crecimiento, pero los castaños (o carballos) son rarísimas excepciones. Roque, que entonces ya encaraba la jubilación y lo hacía como entretenimiento y por dar nuevos aires a sus tierras, siempre fue un pionero, y de hecho hace casi 60 años (los cumplirá el año que viene) tuvo el primer tractor de Cabana y de los primeros de la zona, junto a uno de Salto y al pionero de la explotación de Daneiro, en la que él mismo trabajó. Allí, con el asesoramiento de los técnicos de Lourizán, también se plantaron soutos de castañas (y otras especies, como secuoyas y por supuesto eucaliptos), los segundos más grandes de la zona, tras O Allo. En tiempos debió haber muchos de enormes proporciones, y en Entrecruces se mantienen Soutogrande de Arriba y de Abaixo, pero hoy si queda algún castaño allí es de casualidad.

Los de Roque sí están, ya además cuidados, podados y bien tratados. Pionero siempre (también en tener cuadra de vacas), hasta ha mecanizado la recogida para hacerla más cómoda, aunque haya que abrir los erizos con los pies antes de succionarlos con un tubo para no agacharse tanto. Roque reconoce que las hay mucho más modernas y eficaces, pero a él le basta así, y se le va el tiempo. Hace años también se le iban muchas castañas de manos de los amigos de lo ajeno, y tuvo que poner carteles bien visibles prohibiendo que las cojan. De momento, hacen efecto.

La avispilla y un hongo también le afectan

Los castaños de Roque (también hay más cerca de sus fincas) han cambiado el paisaje de esta parte de Nantón, y más lo hacen cada año, con el crecimiento, podas incluidas a una parte de ellos para garantizar su supervivencia. Que no es sencilla, porque los peligros acechan. La avispilla que se ha llevado por delante algunas plantaciones en otras comarcas también ha llegado hasta Nantón, y lo mismo un hongo, el chancro, que tomó el relevo de otro, la tinta. En todos los casos se necesitan tratamientos especiales para combatirlos.