«Un home ten que facer o que ten que facer», dijo el autor del crimen de Cabana al hermano de la víctima

Fue su propio hijo el que consiguió desarmarle: «Conseguiu quitarlle a pistola cando supostamente quería dispararse na cabeza»

.Minutos de silencio frente al consistorio de Cabana de Bergantiños
Minutos de silencio frente al consistorio de Cabana de Bergantiños
T. Longueira
CARBALLO / LA VOZ

La cosa no pintaba bien desde hacía tiempo para el matrimonio de Ana Belén y Julián. Ella no era feliz en el seno de la pareja y así se lo comunicó a su marido, pidiéndole el divorcio (trámites que nunca llegarían a iniciar). Él no se lo tomó bien y el domingo acabó con su vida disparándole tres tiros por la espalda con un revólver para el que no tenía licencia, y con sus dos hijos en el domicilio familiar.

El primero en llegar al lugar de los hechos fue un hermano de la víctima, José Iván Varela, que, alertado por su sobrino sobre las cinco de la tarde, salió corriendo de casa de unos familiares para acudir a la llamada de auxilio. «Chamoume o meu sobriño, dende o móbil da irmá, gritando: ‘Corre, corre, ven para a casa!’. Coñezo aos meus sobriños, son os dous moi tranquilos. Non me dixeron de que se trataba, pero ao falarme así xa imaxinei que cousa boa non sería», relata el propio Iván, miembro, además, de la agrupación de voluntarios de Protección Civil.

Durísimos momentos los vividos al llegar al domicilio de Ana Belén, en el lugar de Tras da Agra (Canduas, Cabana de Bergantiños): «Aparquei a moto e xa me encontrei á miña irmá tirada no recibidor da casa». Había tratado de escapar, huir de la vivienda, pero ya no le dio tiempo. Julián estaba en el interior, en la zona del salón, discutiendo acaloradamente con el hijo mayor de la pareja, quien anteriormente había logrado desarmarlo. «O meu sobriño conseguiu quitarlle a pistola cando supostamente quería dispararse na cabeza», relata Iván. El presunto autor del crimen pretendía también terminar con su propia vida.

Teléfono de atención a víctimas de violencia de género: 016

Una vez desarmado se centraron en dar atención a la víctima e iniciar el protocolo de reanimación mientras no llegaron los sanitarios (acudieron una ambulancia y un helicóptero de urgencia). Poco pudieron hacer por ella, ni unos ni otros, pues murió apenas instantes después.

La víctima del crimen de Cabana trataba de escapar cuando recibió varios tiros Fue uno de los hijos de matrimonio el que dio la voz de alarma al avisar a su tío. La Delegación del Gobierno en Galicia confirma que se trata de un crimen de violencia machista

Sorprendentes fueron, sin embargo, las declaraciones de Julián mientras aguardaban la llegada de la Guardia Civil (acudió una patrulla de Malpica primero, después se dio aviso a la Policía Judicial). «Mentres esperabamos díxome que me tiña aprecio pero que ‘tes que entender que un home ten que facer o que ten que facer’», explica el hermano de la víctima.

El suceso ya fue calificado por la Delegación del Gobierno en Galicia como un crimen machista. Numerosas concentraciones de repulsa se sucedieron a lo largo de la mañana de ayer en toda Galicia, y lo seguirán haciendo hoy mismo. En María Pita, en San Caetano, en la propia Delegación del Gobierno y en varios municipios de la Costa da Morte. El Concello de Cabana decretó un día de luto oficial y acogió, frente al consistorio, un minuto de silencio al que se sumaron miembros de otras agrupaciones de Protección Civil y familiares de la víctima.

«Polo carácter del xa intuías que o tema non acabaría ben, pero nunca imaxinas algo así»

Ana Belén era una mujer emprendedora, decidida y muy apreciada en Canduas. Trabajaba en la limpieza, aunque ayer mismo tenía previsto comenzar un nuevo proyecto en un taller de costura en Malpica. No le dio tiempo.

Según allegados de la familia, el detenido, que trabajaba en la instalación de pladur, habría solicitado a la empresa el traslado y, tras no poder obtenerlo, cogió una baja laboral. También explicaron que Julián tenía diagnosticada una depresión y que podría haber seguido a su mujer al trabajo en alguna ocasión. «Polo carácter que ten xa intuíamos que o tema podía non acabar ben, pero nunca te esperas que pase isto. Nunca pensas que che vai tocar así de cerca», dice José Iván.

Un primer análisis del cadáver determinó, según explicaba ayer el delegado del Gobierno, que fueron tres disparos, y no dos, los efectuados por el detenido, y que utilizó un revólver para el que no tenía licencia y del que se desconoce su procedencia, pese a que en un principio se especuló que podría haber usado una escopeta, ya que poseía una. El cuerpo de Ana Belén es velado en el tanatorio del Grupo Bergantiños en Ponteceso, de donde saldrá hoy a las 17.45 para la celebración del funeral en la iglesia de Cesullas. El detenido, por su parte, se acogió esta mañana a su derecho a no declarar. 

58 mujeres asesinadas en Galicia en 15 años

rebeca cordobés/ m. s.
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Ana Belén Varela es la tercera víctima de la violencia machista en lo que va de año. Como en el 82 % de los casos, la mujer de Cabana no había denunciado previamente a su pareja

Los asesinatos machistas son el máximo exponente de una lacra que se mantuvo en silencio hasta hace 15 años. Desde entonces, la violencia de género se ha cobrado 950 vidas en España, 58 en Galicia. De ellas, 33 fueron a manos de su pareja. Es el caso de la última víctima que, como en el 82 % de los casos, no había denunciado a su agresor.

Ana Belén es la tercera víctima en lo que va de año en Galicia (26 en España). La primera fue Magdalena Moreira, de 47 años. Fue asesinada a tiros por su pareja el día que firmaba los papeles del divorcio, el pasado 18 de junio, en O Porriño. Justo un mes después se repitió la tragedia. María Judite Martins, de 54 años, era degollada por su marido en su domicilio de A Coruña. En ninguno de los casos constaba denuncia previa.

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Consternación por el crimen machista de Cabana

Marta López/ S. G. Rial

Varias corporaciones convocaron para ayer concentraciones de repulsa, otras se movilizarán también hoy

Pese a que la noticia corrió el domingo como la pólvora, ayer nadie terminaba de creerse lo sucedido en el pequeño núcleo cabanés de Tras da Agra. Uno lo ve en las noticias, en la tele, lo lee en libros de ficción y en las principales cabeceras desplegadas en los kioskos, pero nunca se imagina que tocará tan de cerca, ni de forma tan dramática. Reinaba la incredulidad, la repulsa a lo acontecido y la eterna pregunta del «¿Por qué?», aunque ya ninguna de las respuestas devolverá la vida a Ana Belén Varela.

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