Aurora, la cabanesa que recita y baila a los 102 años

Habla de una vida de trabajo y tiene gran memoria para las coplas. Vive en O Briño, en la parroquia de Borneiro

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Aurora Ramos, a sus 102 años, recitando coplas Es vecina de O Briño, en Borneiro (Cabana de Bergantiños)
Vídeo y fotos: J. M. CASAL
Carballo / La Voz

Tiene 102 años. Nadie se los echa. Los cumplió el 11 de noviembre aunque los festejó rodeada de su familia este pasado domingo. Aurora Ramos Pereiro es de O Briño, en Borneiro (Cabana de Bergantiños). Lo suyo sigue siendo «andar por fóra». Solo los días de lluvia se lo impiden, pero como haga sol o buen tiempo, toma el fouciño en mano y se dedica a cortar ortigas o lo que vea que tiene falta. Por poner un ejemplo. En casa esfollaron el maíz no hace mucho y ella todavía ayudó. «Co arado de ferro e cos bois... Traballei moito e desde nena», cuenta sobre tiempos pasados. Ahora, evidentemente, no son los de antaño, pero a ella no le gusta estar parada. Borneiro / vive Borneiro /que se Borneiro se acaba / acábase o mundo enteiro. Quizás les suene. Es una copla y ella las recita de memoria, porque esa es otra de sus facetas, la de copleira. Basta con recordarle alguna cuestión para que la memoria haga el resto y Aurora vaya recitando piezas de esas que antes compartían en las foliadas de juventud.

A Aurora la conocen bien Pablo Díaz u Olga Kirk, dos investigadores que recogieron por Cabana ejemplos de su folclore y que, entre otros muchos, la tuvieron a ella como informante. Aquí vin, aquí cheguei / aquí me mandaron vire / aquí está mi corazón / si lo quieren recibire. Ahí queda otra copla y además muy adecuada para esta cabanesa, que recibe con amplia e iluminadora sonrisa. La suya, como la de muchas mujeres en Galicia, fue una vida de trabajo continuo: cuidó niños siendo «mociña», sirvió en varias casas (Frexubre, Casa de Leonardo de Mato en O Couto...), trabajó la tierra, «o monte e a agra» duramente, llevó sacos de maíz sobre la cabeza hasta la feria de Anllóns, acercaba a Laxe verdura, fabas, carolas o rachóns «para os pescos», hizo «moreíñas de pedras» cuando se construyó alguna que otra carretera... En fin, que el listado de tareas daría para más. «En todas as casas [en las que trabajó] estiven ben. Sempre alegre», recuerda. También era duro aquel trabajo y cansaba. Quizás ella prefiere el del campo. «Á escola non fun, nunca me mandaron a ela», recuerda. Pero pese a ello, aún siendo noviña y «gracias a unha señora», aprendió a leer y a escribir. A firmar. En aquellos tiempos, dice, la mujer era más bien para el campo y la casa. Tuvo hermanos varones, pero ya se murieron, uno a causa de una bomba de mano, según recuerdan en la familia, finalizada la guerra. Perdió también a su primer marido y al hijo de ese matrimonio, con 11 años. Después volvería a casarse y tuvo dos hijas: Ludi (vive en Madrid) y María (con la que reside en O Briño). Aurora está viuda de nuevo, desde el 2003. «Xa chorei abondo e aínda choro hoxe se me acordo, pero sempre tiven unha xente moi boa», dice. Miña nai era unha pobre / e meu pai un caballero / que me levou polo mundo / cun refaixiño marelo. ¡Anda que no tienen historia estas coplas de cuatro versos! Aurora sonríe. Las hay más pícaras, dedicadas al entorno el que vive, sobre penas y alegrías... «Sempre hai algunha nova», apunta uno de sus nueve nietos, Ángel Eiroa, Lito Eiroa. Concuerda su madre, María. Aurora tiene también seis bisnietos. Aunque hubo mucha pena, también la juventud dejó espacio para las fiestas, el Carmen de O Briño, San Fins do Castro, San Ramón do Allo, el Espiño de A Eirita, las de Laxe... Aún hoy le gusta bailar (aunque puede menos) y, en las pasadas fiestas de Borneiro, se quedó hasta las tres de la madrugada disfrutando de la orquesta Poceiro. Miguel Torres, alma de la formación, bajó al saber que tenía a esta chica entre el público.

Si la llevan por ahí, va encantada. Hace nada fue de público a Luar con su hija y la asociación de Fornelos. Conoció a Gayoso. El año pasado visitó a su familia en Madrid: para allá en avión y para aquí en coche. «Di que como se vai cansar se vén sentada», bromea Lito. Paseó Portugal. «Non pide, pero se a levo, vai», dice María. Aurora no guarda secretos para esa piel que tiene: «Deume Deus así». Se lava la cara con agua por la mañana y ya. Llevaba siempre «pano á cabeza». «Como do que haxa e do que me guste», dice. Toma varias pastillas al día, pero tiene buena salud. Da las gracias. Ayer le hicieron «máis fotos que a unha novia». Y un vídeo con algunas de sus coplas que pueden (y deberían) ver en la web de La Voz de Carballo.

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