Carmen Mallo, la saxofonista de Erboedo que lideró una orquesta en los años 40

Santiago Garrido Rial
s. g. rial CARBALLO / LA VOZ

A LARACHA

Carmen es la del centro, la mayor y más alta.
Carmen es la del centro, la mayor y más alta. ÁLBUM FAMILIAR

Creó la orquesta Sol, germen de la Pontevedra de Oseiro, en la que también estuvo hasta la década siguiente

13 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En el enorme universo de las orquestas gallegas, que tanto brillaban por todas las verbenas hasta el inicio de la pandemia y que ahora vive sus momentos más bajos en decenios, incluso sería llamativo (por escaso, no por otra cosa: porque esos tiempos están felizmente superados hace mucho) ver a una mujer saxofonista liderar una agrupación. Pues más aún en los años 40.

Hace 80 años, Carmen Mallo Rodríguez, una joven de la parroquia de Erboedo, en A Laracha, tenía ese doble rol, y recorría los lugares de la zona con su agrupación. Los datos los aporta Xabier Maceiras en una de las últimas de sus habituales Crónicas de Arteixo (https://cronicasdearteixo.blogspot.com), al hilo de una información mucho más detallada, con fuentes bibliográficas y orales, sobre la evolución y componentes de la orquesta Pontevedra de Oseiro, en Arteixo. Porque Carmen tuvo algo que ver en ese conjunto.

Maceiras lo explica así: «Pódese dicir que o xerme da Orquesta Pontevedra xurdira na parroquia larachesa de Erboedo nos primeiros anos corenta, que foi cando Carmen Mallo, alcumada Carme da Americaina, creou a Orquesta Sol. Coñecida popularmente como a Orquestra da Americaina. Esta banda estaba integrada por Manuel de Graciana, veciño de Erboedo de Abaixo que tocaba a tuba e o helicón; Riveiro, que era do lugar de Compañeiro, na parroquia de Soandres, e que tocaba o trombón de varas; Segismundo Regueiro, veciño de Gabenlle, Torás, A Laracha, que tocaba a trompeta; Gumersindo, domiciliado en Erboedo de Abaixo e que tocaba o clarinete; a propia Carme da Americaina, que era natural do lugar da Fontenla, Erboedo, e que tocaba o saxo alto; e José Suárez Lozano, a voz da orquestra, o animador, que era como se lle chamaba naquela altura ao cantante. José, máis coñecido polo alcume de Lemos, era veciño de Oseiro e ademais de ser a voz da orquestra da Americaina, tamén tocaba a batería».

De este modo, no solo recupera los datos de la intérprete, sino de otros músicos de la misma parroquia o de las vecinas que, de otro modo, se perderían en la memoria de la gente mayor o en escasas publicaciones como Orquestras populares das Mariñas. 

La Pontevedra

Con los movimientos de unos y otros nació la Pontevedra, nombre que debe a la procedencia de Luciano Pazos Otero, cantante y batería. Con él estaba José Suárez Lozano, Lemos, acordeón; Segismundo Regueiro, de Gabenlle, a la guitarra, y Carmen Americaina: eran los cuatro integrantes iniciales de la formación.

La orquesta, añade Maceiras, dejaría de tocar como tal a principios de los años 50. «Nos poucos anos de existencia da Pontevedra, a parte das habituais actuacións das festas patronais que se organizaban na bisbarra e nos salóns da contorna, as parroquias carballesas de Rebordelos e Lema eran lugares onde Lemos, Pontevedra, Segís e Carme A Americaina tocaban de xeito habitual ao longo do ano, como recorda Juan Naya: ‘Eles ían case sempre a Baldaio. Alí nunca fallaban porque os querían moito. Naquela hora non se podía andar por aí ás dúas da mañá ou dúas e pico e por iso, á unha ou unha e media a Orquesta Pontevedra terminaba o baile así: Muy señores míos / hasta mañana/ a descansar».

 Alguien que la recuerda en los palcos de la música es Manuel Mallo Mallo, párroco de Erboedo (y de Soandres y otras parroquias) y también nacido en la localidad. Él, en 1934, y ella, en 1926, en concreto el 21 de febrero. Esos ocho años de diferencia eran suficientes para que la imagen que guarda de ella de aquellos tiempos era la de un niño viéndola tocar, aunque con posterioridad, como vecina, la trataría a menudo. Carmen se casó con Marcelino Suárez Cuervo, el 24 de febrero de 1949, natural de San Román de Cabovilaño. No tuvieron hijos. Carmen, ya viuda, falleció el 22 de diciembre el 2012 a los 86 años, y está enterrada en Cabovilaño.

Manuel Mallo, que pese al apellido e igual vecindad no eran parientes («en Erboedo, a maioría somos Mallo», bromea el sacerdote), señala que, por informaciones de una familiar, algún estudio de música sí recibió, pero tampoco pudieron ser muchos dadas las condiciones de la época, y además en aquellos primeros años 40 con las dificultades que había para desplazarse.