A Laracha tiene mar por un camino de un kilómetro y 6 metros de ancho

Apuntes históricos y geográficos | Desde hace menos de 200 años, una fina franja une Lendo con Caión


carballo / la voz

Hasta este fin de semana, si un larachés quería cumplir estrictamente la zona perimetrada de su municipio y optaba por dirigirse a Caión (o viceversa), en caso de hacerlo a pie solo tenía una manera de respetar el protocolo. Obviamente, ya casi nadie conecta andando con la salida al mar del municipio larachés, salvo en los días de los Milagros, y el flujo diario entre uno y otro lado se realiza en coche. En unos casos, atravesando parte del municipio de Arteixo, en la parroquia de Monteagudo, pasando casi al lado de los restos de la importante capilla de A Estrela. Y en otros, por las tierras de Carballo, sobre todo Noicela y Rebordelos.

Porque, en efecto, la parroquia de Caión está unida por tierra al resto del municipio de A Laracha, obviamente, esa es su salida al mar, pero ¿dónde está exactamente esa unión?

Esa conexión, generalmente desapercibida para las nuevas generaciones, es un curioso brazo de tierra, todo a monte, trazado en línea recta entre un extremo de la parroquia de Lendo y la zona más al sur de los pinares de Caión. Una especie de corredor, con un camino en medio, de aproximadamente un kilómetro de largo, y muy estrecho. No conserva el mismo ancho en todos sus puntos, pero en una buena parte ronda solo los seis metros, como recuerda un representante municipal que participó en los últimos deslindes con el Concello de Carballo. Seis escasos metros de enlace en los que, con un pequeño salto a la izquierda, el caminante se encuentra en Carballo, en la tierras que pertenecen a Borrazás, en Noicela, y con otro a la derecha, ya se sitúa en los montes de Monteagudo, muy cerca de las casas de O Bosque. Una de sus vecinas explicaba hace unos días que esa curiosa circunstancia territorial se está perdiendo en el olvido. Ella sí recuerda, de pequeña, las idas y venidas, sobre todo de mujeres para vender pescado, por ese camino situado a pocos metros de su casa, pero con la construcción de la carretera que pasa por terreno arteixán, un poco más abajo, empezó su abandono. Curiosamente, ahora se está empezando a recuperar gracias a los paseos que organiza un centro equino situado en Corteo, también en Monteagudo, a escasos metros de O Bosque.

Esa tierra de lindes, esos montes de nadie y de varios, atesoran de paso una microtoponimia que seguramente con los años también se evaporará. A Fonte Piollosa no está lejos de A Fonte Seca, ni A Poza das Rans queda lejos de A Castañeira o A Folgueira. El Petón dos Merlos está muy cerca del Monte da Estrela, y el Rego das Moas, de Os Braños. Son nombres que rodean o atraviesan esa franja medio artificial del enlace larachés hacia el mar, que históricamente solo se entiende por eso, por darle mar a A Laracha, originado en la división de 1833 del territorio provincial y de jurisdicciones, opina Marcos Emilio Amado Casdelo, caionés, y autor de As parroquias do Concello da Laracha en 1750, editado por la Diputación, e imprescindible para conocer la historia municipal con los datos del Catastro de Ensenada. También es importante recabar los datos de Santiago Daviña Sáinz, por ejemplo en su trabajo El monasterio de Caión y su hacienda en tierra de Pontedeume, que recupera datos de alto interés desde la Descripción del Reino de Galicia de 1550, a cargo del licenciado Antonio Molina. Ya entonces citaba sobre la villa de Caión que «en alguna manera parece que está como tapiada», al verse rodeada de un monte muy alto. Con el tiempo acabarían dándole una unión con el centro que históricamente no existía.

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A Laracha tiene mar por un camino de un kilómetro y 6 metros de ancho