Carballo / La Voz

Era un derbi esperado, con dos equipos al alza y acabó siendo un partido aburrido y falto de chispa en el que lo mejor fue el golazo de Iago Blanco. Digno de enmarcar. El resto del derbi entre el Bergantiños y el Laracha, mejor olvidarlo. Miguel Figueira, técnico local, salió con su clásico 4-4-2, igual dibujo que su homólogo larachés, Óscar Gilsanz. Pero con resultados diferentes. El Laracha logró maniatar a los mejores jugadores locales -Rubén Rivera ni la vio en todo el partido- y puso a Adri Castro e Iago Blanco como estiletes. La jugada le salió redonda. Mientras, los locales, con dos mediocentros eran previsibles en su juego. No había profundidad en el ataque y nadie era capaz de desbordar o de crear peligro sobre el área larachesa. No estaría mal que Figuera recurriese más a menudo, sobre todo en casa, a jugar con un solo mediocentro. De hecho, ayer puso defensa de tres, -con Granada de organizador- cuando iba perdiendo y el juego del equipo mejoró sensiblemente.

El derbi empezó con dos claras ocasiones para el Laracha, de Iago Blanco y Adri Castro (min 6 y 8 respectivamente). El primer disparo con cierto peligro del Bergantiños llegó en el minuto 29, y vino precedido de un error en el despeje del defensa lateral Víctor. Solo en los últimos cinco minutos antes del descanso, el cuadro rojillo se espoleó y apretó al rival. La mejor ocasión local fue doble: Cañi y Jorge Sáez, pero ambos fallaran a la hora de meter el pie y el balón cayó finalmente a las manos de Ricardo.

La segunda parte comenzó de otra forma. Y de qué manera. Adri Castro controló un balón en el medio del campo, se la pasó a Iago Blanco, que encaró a los defensas y al llegar al borde del área grande, frenó en seco, miró a la portería y con un toque sutil envió el esférico por toda la escuadra (min 47). Fue un verdadero golazo.

Aprietos

Este tanto espoleó a los visitantes, que ayer vistieron de azul y negro. Empezaron a poner en serios aprietos al Bergantiños, incapaz de trenzar tres pases seguidos. Los de Gilsanz fueron los grandes dominadores del partido y Iago Blanco, ex del Bergantiños hasta hace tres meses, se doctoraba en la que fue se casa.

Para contrarrestar la sangría, Miguel Figueira realizó un cambio táctico clave. Granada sustituyó a Toni y el Bergantiños jugó con defensa de tres. El cuadro local empezó a tener más el balón y a jugar mejor. Pero Iago Blanco seguía haciendo de las suyas. Se vació en el campo hasta que sus pulmones dijeron basta. Y cosas del fútbol, su cambio, en el minuto 74 por Angeriz, revertió la tendencia del derbi. Su cambio se produjo cuando el Bergantiños iba a sacar una falta lateral. La botó Aarón, metió la cabeza Diego y el balón se fue al fondo de las mallas.

Quedaban 15 largos minutos y el partido se convirtió en un asedio sobre la portería de Ricardo, Pero ni Ekedi, ni Borja Facal, ni Cano fueron capaces de desnivelar la contienda a favor de los rojillos.

BERGANTIÑOS: Cristopher, Borja Facal, Aarón, Marcos Rodríguez (Marcos Caridad, min 54), Baleato, Toni (Granada, min 54), Cano, Diego, Rubén Rivera, Jorge Sáez y Cañi (Ekedi, min 66).

LARACHA: Ricardo, Víctor, Boedo (David Jiménez, min 82),Parga, Antonio, Kanouté, Iago Blanco (Javi Angeriz, min 74), David García, Adrián Castro (Nacho, min 87), Iago Novo y Sandá.

Goles: 0-1, min 47: Iago Blanco. 1-1, min 75: Diego.

Incidencias Buena entrada en As Eiroas con numerosa presencia de seguidores del Laracha. Estuvieron los alcaldes Evencio Ferrero (Carballo), José Manuel López (A Laracha) y José García Liñares (Cerceda), y como los ediles Marcos Trigo, Milagros Lantes (Carballo) y Moncho Barbeito (A Laracha).

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Un derbi para olvidar