El comercio y las tapas dinamizan la economía local de la comarca

A Laracha de Tapas y el Punto Rojo baiés bajaron el telón con buenas cifras de ventas y centenares de raciones despachadas

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Carballo / La Voz

La lluvia quiso echar a perder los esfuerzos de todo un fin de semana en Baio y A Laracha, pero la tarde terminó por despejarse y las dos localidades volvieron a ser un hervidero de gente en búsqueda de las mejores gangas o, en su defecto, de los petiscos más deliciosos. Coincidieron este fin de semana dos iniciativas de claro tinte comercial, y en ambos casos tanto responsables, como consumidores y también participantes coinciden en señalar el «rotundo éxito» cosechado.

«De dúas a cinco da tarde a choiva deprimiunos bastante, sobre todo aos vendedores», apuntaba Tatiana Rellán, presidenta de la entidad organizadora del Punto Rojo baiés, «pero despois saíu o sol e púxose o día perfecto, volveu a xente ás rúas». Ni mucho calor, que atrae al público a las playas, ni tampoco lluvia que espantase a los compradores. Este año, añadía ayer Rellán, la gran sorpresa fue el viernes, «no que se traballou moito mellor que na edición pasada», aunque se compensó la balanza con la tarde del sábado, en la que el buen tiempo restó algo de afluencia. La sensación general, sin embargo, es de satisfacción. «Onte á noite [por el sábado] os vendedores traballamos ata as nove e pico ou dez, pero nos bares quedaba xente á unha e pico da mañá», relataba Tatiana, y añadía: «E hoxe [por ayer] a sesión vermú que tiveron no bar Trébol prolongouse ata pasadas as cinco, xa case encanaron cos pinchos da tarde».

Para los primerizos, como Eline Rey, que hace alrededor de un año que cogió las riendas de la tienda +D’Moda, fue el Punto Rojo también una experiencia para repetir. «Non teño con que comparar, porque este é o primeiro que o facemos, pero en xeral estou contenta coas vendas», relata Eline, quien además se trabajó un estand de lo más aparente para mostrar sus prendas: «Xa se sabe, nestes tempos hai que ser innovador e botarlle imaxinación». Comieron los tres días, dice, a base de tapas: «Boísimas».

También riquísimas, aunque incapaz de decidirse por una sola, fueron las creaciones de los hosteleros laracheses, según relataba la edila Rocío López, del departamento de Promoción económica. «Para min estaban todas moi boas», apuntó la concejala, que pudo charlar con algunos de los participantes e interesarse por la experiencia de este año. «Polo que puiden falar estaban moi contentos, e algúns mesmo tiveron que ir buscar máis mercancía, porque esgotaron a que tiñan mercada. Que iso lle pase, incluso a xente que xa tiña a experiencia doutros anos, creo que é indicativo de que isto vai a máis e de que é unha cita que se está xa consolidando», añadía la edila.

Coincidían desde el bar Aqua, en donde la noche del sábado se agotaron las raciones a eso de las once y cuarto. «A xente seguía entrando e pedindo tapas, pero xa non quedaba nada. Perdín de vender ao mellor unhas 40 ou 50 máis», relataba la gerente. El domingo por la mañana fue un poco más flojo, aunque igualmente interesante, y quedaba todavía «o último tirón» de la noche. «Compensa moito», confiesan desde el Aqua, por el gran volumen de consumidores que llega a moverse en todo el fin de semana.

«Voume moi contenta e cargada de bolsas, para o ano volverei, seguro»

Para Asunción Aldao, de Arteixo, fue también la primera vez que se acercó a Baio para aprovechar las oportunidades comerciales, y ayer, pasadas las cinco y media de la tarde, seguía todavía por la localidad. «Espero subir no tren e tomar algún pincho máis no que queda de tarde. A verdade é que me vou moi contenta e cargada de bolsas. Se podo, o ano que vén volverei, case seguro». La tapa del bar Trébol, «unha carne deliciosa con salsa de champiñóns», le encantó, así como un flan de café con nata que pudo degustar.

«Aproveitei o día para mercar menaxe e tamén algo de roupa infantil»

Aunque es de la zona, Julia Varela estuvo unos años en Fuerteventura, por lo que esta fue su primera experiencia en el Punto Rojo de Baio. «Merquei bastantes cousas, e a verdade é que a moi bo prezo. Na droguería Reimúndez, por exemplo, podías atopar cousas a 10 ou 15 euros menos. Aproveitei para mercar algo de menaxe e tamén roupa infantil», señala Julia, que también tuvo tiempo para ir de tapeo. «Había un bo ambiente polos bares. O que máis me gustou foi o polbo que tomei na Casa Rogelio», añadió. Destacó, además, la facilidad de aparcamiento.

Más iniciativas así, por favor

Aunque puedan resultar cansinas, de la cantidad de rutas de tapas y citas comerciales que hay por la comarca, lo cierto es que en lo referente a lo económico parecen estar funcionando a un nivel superior. Cada una tiene a su público particular, y está claro que la vertiente gastronómica sirve de cebo para impulsar las ventas en los comercios. El comercio local necesita, ahora más que nunca, iniciativas que se salgan de lo corriente; echarle imaginación y ganas para un futuro reflote.

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