Proyectos revolucionarios para la Costa da Morte acaban en fracaso

El cementerio de cenizas de A Laracha languidece casi como el de Portela. Algunas iniciativas llamativas que se anunciaron por todo lo alto quedaron en nada

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carballo / la voz

Hay proyectos que sobre el papel son toda una revolución, pero después se estrellan contra la realidad. A veces, por cálculos erróneos, falta de apoyos o incluso por surgir antes de tiempo. En la Costa da Morte hay varios ejemplos. Uno de los más recientes es el bosque de cenizas de A Laracha, muy cerca del límite con Cerceda, próximo al lugar de Portodoso. Una idea hermosa hasta en el nombre: el Bosque Animado. Una parcela grande de terreno (37.000 metros cuadrados) en la que depositar las cenizas de un ser querido, ya sea persona (que fue como empezó) o mascota. Y varias lo hicieron, pero muy pocas, desde que se inauguró hace unos seis años. Sobre ellas nacería un árbol. Cada uno de ellos es una especie de panteón. Con el paso de los años, eso estaba llamado a convertirse en una especie de parque botánico, con toda la singularidad que supone tener alojados los restos de seres vivos en su césped.

Hace ya un año y medio que un portavoz de la empresa promotora reconocía que el proyecto estaba en una especie de stand by, y no avanzaba. Pero en aquel momento la parcela aún estaba bien cuidada. Las cosas han cambiado: ahora la maleza lo está cubriendo todo. Y eso que el estado general de las instalaciones (caseta, paneles solares, vallas, cámaras...) resisten bien el paso del tiempo, pero ya se verá cómo evoluciona. El teléfono de contacto, que aún se puede ver en una de las dos vallas frontales, ya no funciona. La página web, tampoco. En el Concello larachés explican que hace mucho que no saben de la empresa, aunque tampoco tendrían por qué estar al tanto de todos los detalles porque es un negocio privado. En todo caso, la parcela sigue ahí y se podría reactivar en cualquier momento. Y los árboles ya plantados siguen creciendo.

Este caso recuerda, aunque solo a medias, al cementerio de Fisterra, el diseñado por César Portela, comenzado a construir hace 20 años y que sigue más o menos como quedó: sin acabar (no tiene conexión de servicios básicos), sin la segunda fase, y sin un apoyo político claro por muchas declaraciones que se hayan hecho en estos lustros (las palabras no bastan, ponerlo en uso cuesta mucho dinero y la necesidades son más). La única diferencia es que el costo fue público, no privado, a cargo de la Diputación. A saber si finalmente se reutiliza algún día como lugar de reposo de cenizas, pues ya se han producido varios casos de particulares que las han esparcido junto a él o cerca.

Hay otros proyectos más difícilmente clasificables, como aquel que anunció hace quince años una entidad privada para as Rañeiras, en Lestón (A Laracha). La Fundación Ysaba dijo que iba a construir un campus privado, sobre una superficie de 44.100 metros cuadrados, ampliables a casi el doble, y con una inversión de 8 millones de euros. Iba a llamarse Centro de Formación de A Laracha, y se impartirían enseñanzas de diez especialidades novedosas. Entre ellas, técnico aeronáutico. Era 2003, y las obras ya se anunciaban para el 2004. Aún están esperando por ellas en Lestón.

Hay muchos más que se quedaron por el camino. Desde las plantas acuícolas que iban a convertir la Costa da Morte en una potencia mundial (lo que hicieron fue generar conflictos políticos y manifestaciones), hasta museos ya terminados, públicos, privados o ambos (Mel, Electricidade, Seno de Corcubión, Torre Pujales....), originales y únicos en su especialidad, revolucionarios en cierto modo, que aguardan por tiempos mejores. Igual que aquel complejo turístico-ambiental de Camariña, Aldea Madeira: gasto público, promesas incumplidas y ahora olvido.

La Audiencia Nacional rechaza un recurso contra la mina de oro de Corcoesto

Sin ser una revolución (hace 2.000 años ya las había), recuperar y aprovechar los yacimientos de oro de la zona sí suponía un cambio trascendente en la industria de la zona. El de Corcoesto quedó descartado por la Xunta, pero una sociedad pontevedresa, Pedra Pais SL, recurrió ante la Audiencia Nacional la decisión de la Comisión Nacional del Mercado y de la Competencia de no impugnar la decisión autonómica. Fue hace dos años, y la Audiencia ha desestimado esa denuncia, que se refería a determinadas cuadrículas mineras denominadas Emilita, Ciudad de Landró o Ciudad de Masma, todas en el municipio de Cabana. Los jueces dicen que la empresa denunciante realiza «pronunciamientos ajenos y diferentes a la pretensión inicial», entre otros argumentos, de ahí el rechazo.

Hubo más iniciativas mineras que no salieron adelante, pese a los trabajos de investigación, como la de una empresa granadina que buscaba metales preciosos en el sur de Carballo.

Calibradas

Dinero e ilusiones que el tiempo arrastra hacia ninguna parte, como mucho a espacios tomados por la maleza y el olvido. Algunos proyectos fueron pagados con dinero público. Ingentes cantidades de dinero se van al traste por la falta de sentido común a la hora de promoverlos. Algunos forman parte de sueños egocéntricos que acaban en ruina y que provocan no pocos disgustos. Las inversiones deben estar siempre bien calibradas.

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