«Convivo con la ceguera, no me queda más remedio. Pero superarla, no»

En el 2003 montó su primer negocio en A Laracha. Hoy da empleo a 17 personas


Carballo / la voz

«Quedé ciego un día de Santa Lucía y monté mi primera clínica en la calle Santa Lucía de A Laracha». Sucedió un 13 de diciembre del 2002. Diego Pérez Vázquez (Carballo, 1981) sufría un severo desprendimiento de retina: «Me operaron de urgencia, pero no se pudo hacer nada. La retina estaba demasiado desprendida». Visitó a varios especialistas, «pero era más de lo mismo».

Diego Pérez es, a sus 35 años, todo un ejemplo de superación. Personal y profesional. Salió adelante y cumplió sus sueños de estudiante, cuando cursaba osteopatía en Barcelona: «No te puedes parar porque la vida sigue». Se define como un buen estudiante. Después de este revés que le dio la vida, Diego continuó con sus planes de futuro. Diez meses después de sufrir el desprendimiento de retina montó su primer negocio: una clínica de terapia manual. Para este carballés con vinculaciones en A Laracha el tiempo era, y es, oro y siguió con su formación. Estudió tres años de acupuntura. Y de ahí al cielo.

Empezó trabajando solo en su negocio «durante ocho años». Pero en el 2011 decidió ampliar. Pero a lo grande y en plena crisis económica: «Cuando abrí la primera clínica tenía muy claro que quería ampliar. Desde el principio lo tuve muy claro. Todo tiene un proceso. Precisaba tener más formación. Tenía 22 años cuando abrí la primera clínica».

Sus padres, Lolo y Mari Carmen, siempre lo apoyaron en sus decisiones: «Me dijeron: ‘adelante’». Y añadió: «En eso nunca me pusieron pegas. Al cumplir los diez años de autónomo cambié de local y amplié. Pasamos de tres a cinco personas». Mejoró servicios e instalaciones: «Continué en julio del 2014 abriendo una pequeña clínica de fisioterapia en la delegación de la ONCE en A Coruña. En septiembre del 2014 creé en A Laracha un área de infancia y adolescencia para atender a personas con necesidades especiales». Pero sus ansias de emprendedor no se quedaron ahí: «En noviembre del 2015 abrimos un centro de actividades, en septiembre del 2016 inauguramos en Carballo y apenas dos meses después volvimos a ampliar en A Laracha. Ahora somos 18 personas». Diego Pérez ya tiene en mente nuevas iniciativas: «Lo tengo casi todo cerrado para abrir en el 2018 un área de formación para profesionales sanitarios en A Laracha».

Diego Pérez tiene claro que todos estos proyectos los hubiera llevado a cabo igual aunque no fuera invidente: «Lo tengo claro. Yo ya estaba estudiando cuando sufrí aquello. Quería dedicarme a esto antes del desprendimiento de retina. Ya era mi profesión».

Este autónomo se define como una persona «joven», y eso de sentar la cabeza no va mucho con su filosofía de vida: «Estoy muy centrado en mi trabajo», aseguró. Y es que a Diego Pérez le van los retos. Sobre todo los deportes de riesgo: «Tenía una cosa pendiente y la hice estas Navidades: patinar sobre hielo». Le apasiona conducir motos de agua, el rafting, snowboard, el kayak, el piragüismo, el surf, el esquí... Aseguró que el deporte de riesgo le da «libertad y adrenalina». Hacer puenting está entre sus tareas pendientes e insiste en que sus limitaciones no le impiden seguir con «un ritmo de vida normal».

Pero también tiene claro que el desprendimiento de retina le ha dejado marcado desde el punto de vista personal: «Perdí la visión, lo que me interesaba era seguir con mi vida lo más normal posible. Tirar para adelante, crear proyectos, ilusiones... A nivel personal, mi situación me ha servido para tratar de ayudar a otra personas en situaciones similares a la mía. Colaboro de forma activa con la ONCE. No se acaba el mundo por tener una discapacidad. Hay otro mundo fuera para todos nosotros». Pero también matizó: «Mi ceguera nunca la llegaré a superar, hablo de lo que es la enfermedad. Convives con ella y no te queda más remedio, pero superarla, no».

Sobre los avances en la medicina, Diego Pérez Vázquez se muestra mitad expectante, mitad resignado: «¿Recuperar la visión? Eso nunca se sabe. Hay avances en los desprendimientos de retina con el empleo de células madre y otros ensayos clínicos, pero a saber...».

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