A Laracha también abala su piedra

En Soandres está la roca oscilante más grande de la Costa da Morte y puede ser movida por una sola persona

La Pedra da Cabirta pesa entre 50 y 60 toneladas y su margen de oscilación es de unos 15 centímetros.
La Pedra da Cabirta pesa entre 50 y 60 toneladas y su margen de oscilación es de unos 15 centímetros.

carballo / La Voz

Las piedras oscilantes o abaladoiras generan desde siempre gran fascinación. Una de ellas, la de Muxía, dio origen a un pueblo y un culto milenario. En la Costa da Morte hay otras. Sin ir más lejos, las Pedras Santas del Cabo Fisterra. Vimianzo tal vez sea el municipio con mayor número de ellas: la Pedra Graíña (Ogas), junto al Camiño de Os Soldados, y puede hacerla oscilar una sola persona; la de Areosa, a unos 100 metros de donde se celebra la Rapa das Bestas, hay otra de grandes dimensiones, en el monte de O Mutilado; en los Penedos de Pasarela hay dos más, de menores dimensiones, y una más en O Castelo, de Carantoña.

Sin embargo, la piedra oscilante de mayores dimensiones está en A Laracha, en el monte Silvoso, en el área del viejo Coto da Cabra. El concejal Jesús Souto Pena, que se conoce el municipio larachés como la palma de su mano, oyó llamarle en una ocasión a una mujer de la zona la Pedra da Cabirta. Una mole inmensa que el propio edil fue capaz de mover en una visita que guio el pasado sábado. Modesto García Quintáns, cartógrafo jubilado del Instituto Geográfico Nacional, cree que la roca pesa entre 50 y 60 toneladas. Le dan las cuentas estimando un largo de 6,5 metros, por 2,5 de ancho y una altura media de un metro y el 3,6 del peso específico de granito, dimensiones que ratifica el arqueólogo y archivero Pablo Sanmartín. «Se estivese noutro lugar seguro que atraería moita xente», comentaba García Quintáns.

Jesús Souto sabe de la Pedra da Cabirta desde hace unos tres años. Desde entonces siempre ve como la roca despierta interés entre mucha gente. Incluso el acceso está bastante pisado. Souto explica que la masa granítica oscilante está en la frontera de las parroquias de Soandres y Montemaior, pero en terrenos de la primera. El acceso es bastante fácil. «Pódea mover unha soa persoa sen moito esforzo», apuntaba al tiempo que hacía oscilar la roca. «Está moi compensada», añade. El margen de oscilación es de unos 15 centímetros, pero tan pronto coge ritmo genera el típico toqueteo de las piedras abaladoiras. En el Concello pensaron incluirla en el Plan Especial de Patrimonio, pero no pudo ser por no estar catalogada. Ahora piensa que puede encajar en el catálogo de paisajes o lugares peculiares.

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