La ecología intenta ser una alternativa a los cursos de fitosanitarios

La Xunta anima a volver a prácticas ecológicas en las charlas sobre el carné de manipulador de fitosanitarios


carballo / la voz

El discurso oficial de la Xunta en materia de fitosanitarios dista mucho del que ofrecen técnicos ligados a empresas o a academias. Así lo hizo notar ayer airada una de las asistentes a las charlas que impartió en Paiosaco y A Laracha Francisco Otero, ingeniero agrónomo y ante el público, representante de la Consellería do Medio Rural.

Lo que la mujer escuchó en una reunión convocada por dos distribuidoras en noviembre no se parecía en nada a la de ayer. El ponente intentó que los asistentes aprovecharan la ocasión que brinda el hecho de que solo con carné se pueden obtener algunos productos para echar mano del caldo bordelés, el paradigma de la lucha contra las plagas de la agricultura ecológica. Tuvo, aparentemente, poco éxito en esa iniciativa, pero sí logró dejar claros algunos puntos que hicieron cambiar de opinión a más de uno.

Francisco Otero fue muy claro al recordar que la tenencia del carné de manipulador es solo el primer paso de los que hay que dar por seguir utilizando unos productos que buena parte de los presentes realmente no necesitan. La autorización supone también anotar la aplicación de los productos y devolver los envases. Las cuentas tienen que cuadrar con las del vendedor. Hay que llevar libros, sobre todo por parte de los que reciben algún tipo de ayudas de la PAC, porque en cualquier momento puede llegar una inspección.

Los requerimientos exigibles a los manipuladores, al margen del carné, hicieron que ayer mismo uno de los anotados al curso que ofrecerá el Concello de A Laracha el abril se diera de baja. Es más, otra labradora, que tiene el permiso desde hace años, aseguró que no le compensaba utilizarlo ahora. «Para o que teño que prantar, prefiro non ter que facer tantos papeis», dijo la mujer.

La formación que el gobierno local solicitó a la Xunta será solo para profesionales. Son consideradas como tales todas aquellas personas que obtienen la mitad de sus ganancias del campo, al que han de dedicar al menos la misma cantidad de su jornada. Así lo explicó también Francisco Otero, que con sus charlas logró llenar el aforo del centro sociocultural de Paiosaco y dos terceras partes de la Casa da Cultura larachesa. Mañana aún habrá una tercera ocasión para conocer la postura oficial. Será en Montemaior, a las 11.00 horas.

También puso sobre la mesa, literalmente, los productos que se pueden adquirir sin control de la Administración. Son 61 materias activas, repartidas en 170 productos, que no son tan inocuas como podría parecer, a tenor de la conversación que mantuvo el técnico con María Canle, especialista en el tema y representante del Cultiagro. La técnico le echó en cara que la Xunta no se hubiera preocupado de informar a los agricultores, a pesar de que el decreto es del 2012. Tuvo que reconocérselo.

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