La mejor forma de predicar es dar ejemplo


Aylan Kurdi es el ángel que ha encendido las conciencias de medio mundo. Su cuerpo inmóvil sobre la arena con el mar lamiendo su inocente cabeza es la más grave acusación a la humanidad entera, una afrenta con la que tiene que cargar nuestra sociedad y que nos dejará muy mal parados ante los ojos del futuro. Esa imagen nos quedará marcada para siempre como muchas otras tragedias que se fueron acumulando en nuestra bodega de los pesares. La fotografía del niño sirio, con el agua acariciando su cabellera, como si el mar se arrepintiese de su daño, es un trallazo en el interior de cada uno, un golpe en el alma. La esperanza de su familia quedó ahogada en la playa de Ali Hoca Burnu, un hecho que quedará para siempre unido a una desgracia universal: la guerra. El drama de los refugiados está dando mucho que discutir, origina grandes debates, es tema de conversación incesante y está haciendo correr ríos de tinta. La aflicción es generalizada y el sentido de humanidad de los ciudadanos va por delante de acción de los gobiernos, que llevan tiempo dándole vuelta a los cupos. Parece lejos, pero todos los dramas nos deben ser próximos. En la Costa da Morte, tierra acostumbrada a alimentar la diáspora, la situación produce, obviamente, su dosis de desazón. Por ello, ya hay un concello de este rincón atlántico que ha hecho algo más que llevarse las manos a la cabeza. De momento es el único, pero el ejemplo igual cunde. En el Ayuntamiento de A Laracha han tomado la iniciativa de ofrecer sus servicios a las familias de los refugiados sirios, al tiempo han propuesto poner en marcha la organización adecuada para que los servicios municipales, los partidos políticos, las asociaciones, las familias y los vecinos en general puedan poner su grano de arena y contribuir con su ayuda a dar un hálito de esperanza a algunos de los muchos sirios errantes en busca de la paz y la seguridad. Se ve que la mejor forma de predicar es ponerse a caminar por la senda de la solidaridad, que nunca debería de despertar dudas. El dolor no tiene fronteras ni distancias. Así que, cuando menos, el ofrecimiento está hecho. Otra cosa es el efecto práctico, pero eso corresponderá a otras Administraciones.

A vueltas con el turismo. Los profesionales del turismo están satisfechos con la campaña de verano. La temporada es buena. Es de suponer que el esfuerzo hecho en los últimos años para la promoción de la Costa da Morte habrá servido de algo. De todos modos, ha habido un grave retroceso en la unidad. Cada concello o grupo de concellos hace la guerra por su cuenta. No hace muchos años había una estrategia para una gran parte del territorio del occidente coruñés. La desorganización es el peor enemigo para el futuro de esta supracomarca, en la que cada partido defiende su trinchera y cada sector anda a lo suyo. Los bandos nunca son buenos para la mayoría. La unión parece una quimera y el liderazgo está más diluido que nunca. Tal vez el éxito de este último verano haya sido fruto de esfuerzos anteriores, pues el trabajo presente deja mucho que desear. El dinero público, como se ha hecho en otros tiempos, sigue destinado a cohetes de escaso alcance y poca duración. Demasiado fuego de artificio mientras los verdaderos recursos turísticos siguen abandonados a su suerte, deficientemente gestionados, poco o mal divulgados y escasamente profesionalizados. Queda un largo camino por recorrer y quedarse parado no lleva ninguna parte.

Un primer paso

Han tenido que transcurrir varios decenios para que se descubriese la bondad de las recreaciones históricas. Todo pueblo tiene un pasado, pero solo algunos conservan la memoria y los escenarios dignos de un buen espectáculo de masas con las raíces bien clavadas en el tiempo. Estos acontecimientos, que no siempre tuvieron el apoyo institucional, dan realce a las poblaciones que los acogen, ayudan a conocer el pasado de estos lugares, aunque a veces de modo bastante desvirtuado. Constituyen, además, un gran atractivo turístico y una excelente oportunidad para la promoción de los pueblos o espacios. Y, sobre todo, generan movimiento económico, que es lo que mira la mayoría. Algunas recreaciones surgieron con un tono reivindicativo, como el Asalto ao Castelo, ahora tan popularizado que, sin duda, se ha convertido en un referente festivo de alcance comarcal y la celebración más importante del verano de la capital de Soneira. Fueron surgiendo otros, como el Desembarco de Corcubión, la Tarde-noite no Medievo de Riobó, el Castro Animado y los que fueron llenando el calendario estival. Ayer, en Moraime, rememoraron la estancia de Alfonso VII en este rincón, sin duda el de mayor importancia histórica de toda la Costa da Morte. Igual es el primer paso para recuperar el conjunto arquitectónico lamentablemente conservado.

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