La consolidación de la horticultura en la zona


Una de las cosas que quedaron claras el pasado jueves en el Foro de la Voz celebrado en A Laracha, y que concitó la presencia de un nutrido número de personas, es que las condiciones climático ? edáficas de la zona son idóneas para producir prácticamente todo tipo de cultivos, no solo en invernaderos, sino al aire libre.

Y si junto al potencial agronómico consideramos la estructura agraria minifundista, nos daremos cuenta de que si bien es una debilidad para las producciones extensivas, se constituye en una oportunidad para las producciones intensivas, como sería el caso de los cultivos de huerta.

Sin embargo, la horticultura está poco presente en el paisaje de las comarcas de la Costa da Morte, dominado por las plantaciones de eucaliptos y parcelas inexplotadas. El tímido arranque de la horticultura en los años ochenta, con la trilogía de cultivos de judía, tomate y lechuga, se vio lastrado por el fracaso de algunos proyectos cooperativos, que no llegaron a cuajar, tal vez por las carencias en cuanto a conocimientos y en cuanto a aptitudes y actitudes para trabajar en un proyecto común.

Convicciones

A pesar de todo, hubo quienes orientaron la explotación agraria hacia las producciones agrícolas más que hacia las ganaderas y que a partir de convicciones sólidas y trabajo constante son hoy referentes de las posibilidades que ofrece el medio rural cuando convergen los conocimientos, la intuición y las habilidades necesarias para integrar las actividades multifuncionales de la profesión agraria.

Pero estas realidades hortícolas a día de hoy cuantitativamente son pocas, no constituyen una seña de identidad del territorio, deberían multiplicarse y así generar nuevas posibilidades de empleo en la zona. Confluyen varios factores a favor: tierras disponibles, proximidad de los mercados, variedad y calidad de los productos y, lo más importante, capital humano.

Además, como quedó de manifiesto en el Foro de La Voz, la Administración Local se implica en el desarrollo local no asumiendo el protagonismo, sino alentando iniciativas, propiciando que sea la sociedad civil quien lidere las iniciativas y asumiendo ella una función subsidiaria. Ahora lo que procede es ponerse a andar, sin grandes pretensiones, sino con un plan que se materialice en pocas acciones, que sean asequibles y concretas, pues ya decía Maquiavelo que quien piensa en demasiadas cosas no realiza ninguna.

Por Luis García Director de Fonteboa

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