El vimiancés Luis Sendón: de los cuadernillos de verano al cómic fantástico y de terror
CARBALLO
El ilustrador y editor mantiene desde niño sus raíces en la Costa da Morte
19 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El ilustrador Luis Sendón, nacido en Vimianzo en 1981, asegura que los veranos en la Costa da Morte se han filtrado en su imaginario creativo.
Su madre es de Salto y su padre de la zona de Sanfíns. «Pasé los veranos en Vimianzo con mis abuelos hasta que fallecieron», recuerda Sendón. Aunque hace años que reside en A Coruña, continúa regresando a la comarca, donde conserva familia.
La influencia de la Costa da Morte en su obra se percibe de forma sutil. Los ambientes rurales y naturales tienen un peso importante en su trabajo: «ahí están todos mis veranos en la aldea». «En el libro en el que estoy trabajando ahora están los paseos con mi abuelo y las conversaciones que teníamos. Hay mucho de eso», explica. Sobre la presencia de la comarca en sus ilustraciones, señala: «no sale específicamente, pero toda mi infancia y adolescencia están ahí».
En parte, su relación con el dibujo comenzó durante aquellas largas tardes de verano de su infancia. Luis recuerda que no era precisamente entusiasta de los habituales cuadernillos de actividades: prefería dedicar su tiempo a los dibujos que acompañaban aquellos ejercicios. A esas horas de dibujo se sumaron después las influencias del colegio y las series de animación del Xabarín Club, referencia de la generación que creció en los ochenta.
Con el tiempo, aquella afición infantil se convirtió en profesión. Sendón estudió ilustración y diseño gráfico y desarrolló una trayectoria vinculada al cómic, la ilustración y la edición. Su especial interés por el terror lo llevó también a trabajar en portadas para grupos de rock y metal, un campo en el que «las calaveras, los zombis y esta clase de imágenes tienen un protagonismo habitual».
Entre sus trabajos más recientes está también Amair, una serie que realiza junto al guionista Kike Benlloch y que se acerca a su desenlace con un cuarto número previsto para cerrar la colección.
Al mismo tiempo, Sendón continúa vinculado a Altar Mutante, la revista de autoedición que mantiene junto a Álvaro López y que recientemente alcanzó su número 15, con historias de terror, fantasía y ciencia ficción de autores con distintas trayectorias.
Para Sendón, la autoedición es también una forma de disfrutar del proceso creativo y de abrir espacio a nuevos autores. Altar Mutante nació con esa intención: reunir historias cortas de corte fantástico en las que puedan participar tanto autores reconocidos como quienes están dando sus primeros pasos.
OTRAS FORMAS DE PUBLICAR
Su relación con el cómic también trasciende su faceta profesional. Sendón forma parte de aquella generación de autores vinculada a Polaqia y a la revista Barsowia, que llegó a obtener el premio al mejor fanzine en el Salón del Cómic de Barcelona. «Casi todos eran unos añitos mayores que yo. Lo disfruté y aprendí muchísimo».
Aquella experiencia le permitió conocer otras formas de publicar y desarrollar una carrera al margen de los grandes circuitos editoriales, una filosofía que mantiene en sus proyectos de autoedición y que le permite experimentar con formatos breves.
Los recuerdos de su etapa en la comarca, las historias que escuchó de pequeño y elementos del folclore gallego, como la Santa Compaña, conectan con su interés por el género fantástico y el terror, dos de los ámbitos que más han marcado su trayectoria como dibujante.
Aunque no ha convertido la Costa da Morte en escenario de uno de sus cómics, tampoco parece que le falten lugares capaces de alimentar una historia. Entre los primeros que menciona aparece el castillo de Vimianzo, un espacio ligado directamente a sus recuerdos de infancia. «El castillo de Vimianzo es algo que me evoca muchísimo», cuenta. Para Sendón, ese lugar está inevitablemente asociado a los veranos y a las fiestas.
Pero el imaginario de la comarca ofrece otros escenarios más oscuros, donde destaca «sobre todo la zona de Fisterra». Los naufragios y las historias vinculadas al fondo del mar también despiertan su interés. «Saber que hay submarinos nazis y barcos hundidos por allí me llama muchísimo la atención».
Por ahora, Luis no tiene una obra dedicada específicamente a la Costa da Morte, pero la comarca está presente de otra manera. Y quizá, entre el castillo, la Santa Compaña y los barcos hundidos, todavía quede alguna historia esperando a convertirse en viñetas.