La Costa da Morte continúa siendo epicentro de alijos de droga en Galicia, mercancía que, posteriormente, es distribuida, en su mayor parte por Centroeuropa, siendo Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Polonia o Reino Unido sus principales destinos finales.
Ahora bien, pese que todo punto de costa y playa es susceptible de ser objetivo de los narcos, en la Guardia Civil insisten en una quincena de puntos, denominados «calientes», que sobresalen del resto: Niñóns y su entorno, A Barda, Santa Mariña (Ponteceso), Nemiña, Os Muíños, Arnela, os coídos de Touriñán (Muxía), Mar de Fóra (Fisterra), Carnota, O Pindo, Camelle, Santa Mariña, Arou (Camariñas) o Aviño y su entorno (Malpica) son los escogidos para las descargas de cocaína. Son, apuntaron guardias civiles «en su mayoría zonas resguardadas del nordeste», aunque también precisan que llegado el caso «cualquier playa es susceptible de ser utilizada». Lo que sí ha quedado confirmado con la operación de este lunes en Muxía es que este tramo del litoral no ha dejado de ser nunca punto estratégico, sobre todo, desde que la vigilancia se redobló en la ría arousana.
También aseguraron que «cualquier operación que se lleva a cabo en la Costa da Morte tiene que tener el beneplácito, o la participación activa de grupos locales». De hecho, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil relaciona un alijo de cinco toneladas de cocaína el pasado mayo en Muxía a un clan de la zona con un amplio historial delictivo vinculado al narcotráfico.