«Aquel Caión que foi haino que contar»

Patricia Blanco
PATRICIA BLANCO CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Turismo | Esta bella localidad de la Costa da Morte se puede conocer mediante visita guiada, cada miércoles y domingo

28 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Se cuenta que siglos atrás A Coruña lució bella e iluminada para la Armada Invencible gracias al aceite —saín— de ballenas cazadas y despiezadas en puertos como el de Caión (A Laracha). La localidad, en pleno arco ártabro y puerta de entrada norte a la Costa da Morte, «nome que nos puxeron os ingleses», es hoy emblema turístico y hostelero, toda vez que la pesca comenzó a ir a menos allá por los 70. Apenas un coqueto puerto y un puñado de embarcaciones y percebeiros son el vestigio de un pasado ligado a ese mar que ahora atrae vida por la belleza de sus playas, un largo paseo marítimo, miradores o el Sendeiro do Saldoiro, patrimonio natural que puede llevarse a casa retratado en varias paradas habilitadas para selfies.

Con todo, ese ahora no quiere ni debe eclipsar la rica historia de esta península de tierra abrazada por el Atlántico. No es el desarrollo urbanístico el mejor capítulo, pero aun así, resulta cuando menos pintoresca la vista de este lugar en el que sus casas semejan haberse escurrido outeiro abajo, deteniéndose justo a tiempo para quedar suspendidas frente al agua, capeando viento y salitre todo el año.

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En Caión, y a través de varios escudos, se puede seguir la huella de la familia Bermúdez de Castro, y lo mismo con la de los condes de Graxal. O la de los agustinos, con monasterio y una decena de monjes aquí en su día, presencia que aún acredita un pétreo corazón flechado. Por toda esa historia se pasea María Canedo Barreiro (A Laracha, 1990), técnica de Turismo, en las visitas de iniciativa municipal que se ofrecen este verano y que arrancaron con una decena de participantes, turistas y gentes locales que querían hacer memoria de los suyos.

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El empinado barrio de San Roque, ya documentado en el siglo XIII, el puerto o el Rueiro das Figueiras, donde aún se pueden ver dos o tres de aquellas antiguas casas de pescadores, son algunos de los tramos de este itinerario guiado programado para hora y poco, pero que sin dificultad llegó a las dos con incorporación por el camino de voces y saberes locales y sin que nadie se diese de baja, ni siquiera los que iban con algo de prisa.

Lo humano abraia. Alguna alcantarilla aún recuerda, por ejemplo, el importante papel que jugó la cofradía de pescadores para Caión y su calidad de vida. Luz, médico, agua... Ese apartado está bien resumido en el Arquivo da Pesca, el museo o «espacio de memoria» donde Canedo cierra el recorrido ante los ojos abiertos de quienes ven allí vértebras o barbas de ballenas. Oteando la Punta da Atalaia, otrora piedra de vigilancia, es quizás ese capítulo abierto por los vascos, el de puerto ballenero, el que más aviva la imaginación.

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En Caión, durante 170-200 años, se cazaron ballenas francas, la última en 1699. El saín era muy preciado, pero con los huesos se llegaron a hacer herramientas o vigas de casas, y también de eso hay memoria. Fotografías antiguas y un conocimiento que María Canedo agradeció al historiador local Marcos Emilio Amado Casdelo, permiten imaginarse tanto las chalupas de aquella pesca como el viejo molino de viento del que ya solo da testimonio un nombre de calle, o las tres fabricas de salazón y prensado que llegó a haber en la localidad. La sardina era producto estrella, llegaba exportada a Francia o Alemania y todavía hoy se conservan algunos ejemplares de bolsas de la marca La Cayonesa.

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«Aquel Caión que foi haino que contar», decía concluida la visita María. Aunque ya no se pueda ver. Por eso estos recorridos que a través del arte urbano contemporáneo de Ana Santiso, Carola Sánchez, Yoseba MP o Pelucas Pilas Bubbles también permiten pasear la memoria por las mujeres que vendían peixe o recogían golfe, por las atadoras-redeiras o los viejos lobos de mar: «Eles ían ao mar, elas facían o demais». Con sus grutas, con su romería de Os Milagres, con aquella vieja Torre da Homenaxe que fue cárcel y sus pasadizos, o con el retablo de la iglesia que antes fue del Hostal dos Reis Católicos, Caión puede presumir de mucho más que de belleza.

Cuándo se hace la visita «Entre mareas e historia»

Los miércoles y viernes, hasta el 4 septiembre, a las 12.00. Puede inscribirse en turismo@laracha.gal, o en el 647828510. Es gratuito. Grupos que no puedan adecuarse a estos días y horario pueden contactar para ver la posibilidad de hacer igualmente la visita guiada.