Elevada afluencia, intergeneracional, con mucha música y actividades
29 jun 2026 . Actualizado a las 10:28 h.Estaba ayer la Festa do Bosque de Carballo, ayer a mediodía, muy animada. Es lo normal, pero la lluvia mañanera echó algo de miedo al cuerpo, sobre todo a los que no llevan carpa, que son la mayoría. Por haber, la animación la había incluso a las ocho de la mañana y por ahí, con los que fueron a reservar sitio, otro clásico del último día de las fiestas, y de la principal tradición que se mantiene tras tantos años, en ese espacio que una vez estuvo ligado, como coto, a un tal don Sancho de la parroquia de Bértoa.
El programa fue como estaba previsto, salvo los juegos, por haber quedado la zona algo embarrada. Lo demás, la música (la entrecruceña Laura Añón animó de maravilla), las sobremesas, los barcos... Todo eso marchó a su ritmo, aunque el principal es el de grupos de amigos y familias que llenan esa ribeira del Anllóns. Una cita intergeneracional que nunca ha ido a menos. Ni siquiera los años que ha llovido (y algunos fueron auténticos aguaceros) o los que ha abrasado (aún se recuerda el calor del pasado). Lo que fue en se renacimiento una cita presencia discreta es ahora una cita básica. Claro que a veces, como ha hecho el Concello, es preciso recordar, cual bando, unas normas básicas a respetar, llámesele recomendaciones, sobre todo por cuestiones de ruidos o de residuos. No hacía demasiada falta, pero nunca está de más.
Algunos asistentes resistieron hasta la medianoche para ver los fuegos: un día redondo.